¿Por qué no se habla de establecer un salario máximo? La idea que revolucionaría el sistema empresarial (y fiscal)

“Por cada empleo que Amazon crea en Francia desaparecen 2 en las tiendas físicas. El gigante estadounidense está detrás de la destrucción de 7.900 empleos en Francia en 2018, esencialmente en el pequeño comercio”

La vieja idea de imponer un salario máximo

Mucho se habla de cuánto debería ser el salario mínimo que debería cobrar un trabajador y también de la renta básica universal (RBU).  La también llamada renta básica incondicional (RBI), ingreso ciudadano, universal demogrant​ o basic income,​ es una forma de sistema de seguridad social​ en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares.

“Las personas más ricas tienden a obtener unos beneficios drásticamente mayores que la clase media o que aquellos que son pobres, por lo que va (en referencia a la reforma fiscal) en contra de la tendencia general que nos gustaría ver, donde la red de seguridad se fortalece y los que están en la cima pagan más”

Bill Gates cree que los ricos como él deberían pagar muchos más impuestos

Pero se habla muy poco de poner un limite hacia arriba. Es decir, que el dueño de una multinacional no pueda ganar un determinado porcentaje superior a lo que gana el que menos gana de su empresa.

La idea lleva décadas en gestación pero nadie se atreve a dar el paso de proponerla. Ya en 1942, el entonces presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, a quien nadie describió como un radical socialista, propuso que cualquiera que ganara más de US$25.000 debería pagar una tasa de impuesto del 100% sería imponer límites a la ratio de sueldos entre los que más ganan y los que menos en una empresa. Por ejemplo, estableciendo que ningún ejecutivo puede ganar más de diez (o veinte, o cincuenta) veces lo que gana el obrero raso en la empresa.

Es decir, si un reponedor gana unos 800€ al mes, que un directivo no pueda ganar más de 80.000€ al mes (actualmente ganan más). La idea es que ganen mucho menos y con ese dinero que ahorran las empresas por arriba se puedan crear más puestos de empleo o bien, que los sueldos mínimos sean un poco más alto.

Las grandes empresas españolas reconocen que sus directivos cobran más de 100.000 euros al año.

¿Cuánto gana un directivo en comparación con un trabajador de su empresa?

Los ricos siempre ganan. Cada vez hay más gente acaudalada en el mundo y cada vez sus cuentas corrientes son más generosas. En 2018, había en el planeta 42,2 millones de personas con activos financieros valorados en un millón de dólares o más. Se trata de 2,3 millones de personas más que en 2017, según el último Informe de la riqueza mundial, elaborado por Credit Suisse.

Además, todas estas fortunas suman un patrimonio de 317 billones de dólares, el equivalente a más de 300 veces el PIB de España. EE UU lidera la clasificación de riqueza, con el 41% de todos los millonarios. Sin embargo, es China donde más rápido está creciendo este colectivo. El pasado año, añadió a su lista 186.000 nuevos millonarios. Estas mareantes cifras contrastan con el hecho de que el 64% de la población adulta mundial vive con un patrimonio inferior a los 10.000 dólares.

El sistema fiscal en España está en contra de los pobres y favorece a los ricos. Cuando tendría que ser muy diferente la situación que se tendría que dar. Pero como siempre pasa en un sistema fiscal se puede mirar desde muchas perspectivas e intereses.

Los impuestos son uno de los pocos factores que tienen una gran influencia de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en cualquier país. España recauda poco y mal, lo que tiene un impacto y de forma directa en la capacidad para cumplir su deber de garantizar los derechos sociales.

Esto era predecible, y se ha ido acentuando, mientras el sistema fiscal siga siendo dual y obligue a pagar impuestos con más intensidad al trabajo de los ciudadanos que al capital que tengan. Mientras se bonifiquen los impuestos de patrimonio y sucesiones, incluso para las grandes fortunas, y mientras no se haga una reforma a fondo del impuesto de sociedades.

Tenemos que echar la mirada hacía atrás para ver cuando se ha recaudado por el impuesto de sociedades y veríamos que este impuesto ha tenido un gran descenso durante la crisis. Son 20.000 millones menos, sin una recuperación en estos últimos años de aumento del IPC y con los grandes grupos empresariales apenas gravados con el 6 por ciento de beneficios en 2016 y en 2015 con un 7,5 por ciento.

Por tanto, ya no hay ninguna excusa. El nivel de los beneficios empresariales, supuestamente, se ha recuperado respecto al inicio de la crisis, y no se ha recuperado el nivel salarial de los trabajadores.

Hace diez años, un trabajador en España cobraba de media 21.883 euros anuales. En 2016, último año del que tiene cifras oficiales el Instituto Nacional de Estadística (INE), esa cifra ha aumentado a los 23.156 euros, lo que equivale a un crecimiento del 5% en la última década, ya que en los últimos dos años los salarios han permanecido prácticamente congelados.

El aumento tan exiguo de los salarios ha provocado un declive considerable en el poder adquisitivo de los trabajadores. Mientras los salarios subían un 5%, la cesta de la compra lo hacía en un 10%, el agua en un 25% y la electricidad en un 33%,según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Es decir, el agua y la electricidad han subido cinco veces más que los salarios desde que estalló la crisis en España.

Bajan los sueldos de los trabajadores y suben los de los directivos

Los de los altos directivos, han crecido más de lo que imaginas. Pongamos varios ejemplos:

1. Ángel Cano (BBVA): 46,502 millones anuales. El exconsejero delegado de la entidad que preside Francisco González, despedido el 4 de mayo de 2015, se fue del segundo banco español tras garantizarse una pensión de 45,209 millones de euros. Cano, que fue nombrado consejero delegado del BBVA en septiembre de 2009, pactó el año pasado cobrar esa pensión de forma vitalicia a razón de unos 1,8 millones brutos al año.

2. Javier Monzón (Indra): 15,9 millones anuales. 

3. Felipe Benjumea (Abengoa): 15,67 millones anuales. 

4. Juan Béjar (FCC): 14,96 millones anuales. 

5. Pablo Isla (Inditex): 12,17 millones anuales. 

¿De algún sitio tienen que salir estos sueldos no? No es magia. Salen de los beneficios injustamente distribuidos dentro de una gran empresa. Sale de pagar muy muy poco a los de abajo y capturar todo ese dinero para los de arriba.

SALARIO MÁXIMO

¿Por qué no se habla de la idea de salario máximo?

El salario máximo, en relación con el salario y el salario mínimo, es la retribución máxima legal que puede recibir un trabajador por cuenta ajena o, en su caso, un representante político, un miembro de un gobierno, un inversor, un directivo o ejecutivo empresarial, un financiero e incluso un empresario.

En algunas legislaciones se establece el límite o tope salarial para cotizar en los sistemas públicos de seguridad social (desempleo, pensiones). En los últimos años, con la aparición de la crisis económica de 2008-2014 y un alto desempleo han surgido reivindicaciones de un límite salarial o salario máximo o retribución máxima que realizan economistas, sindicatos, partidos políticos e incluso desde proyectos económicos como la economía del bien común.

Los gigantes de Internet están usando lagunas fiscales para embolsarse miles de millones que deberían ir a nuestras escuelas, hospitales y otros servicios públicos. Nosotros pagamos nuestros impuestos — ¿por qué ellos no?

Europa está a punto de aprobar una revolucionaria ley que les obligaría a hacer justo eso — quitándoles a los gigantes de Internet solo una parte de los billones que ganan para dársela a la gente, como Robin Hood. Pero estas gigantescas compañías están contraatacando, porque saben que, de aprobarse esta ley, se extendería al resto del mundo.

No se trata solo de una compañía, o de un director ejecutivo rico. Ocho hombres poseen ahora mismo tanta riqueza como la mitad del mundo. La pobreza ha disminuido y muchos países han experimentado un crecimiento considerable de su economía, pero la riqueza se concentra cada vez más en manos de unas pocas personas increíblemente ricas.

Este plan no cambiaría eso enseguida, pero es un paso en la dirección adecuada. La idea es que las compañías de “servicios digitales” (como Amazon, Apple, Google, etc.) empezaran a pagar unos impuestos muy bajos en el país donde obtienen sus ingresos, en vez de dejar que repartan sus ganancias por diferentes paraísos fiscales. Además, a diferencia de Robin Hood, esto no es robar — es solo cambiar la ley para hacer las cosas un poquito más justas.

Si este proyecto de ley Robin Hood se aprueba, le seguirán otros. Es por eso que los gigantes de Internet están haciendo todo lo posible para detenerlo. Pero si entregamos nuestro mensaje en capitales clave antes de que se celebre una importante cumbre en solo unos días, los expertos dicen que podríamos inclinar la balanza a nuestro favor. Suma tu nombre ya:

Haz clic aquí para pedir que los gigantes tecnológicos paguen como todos los demás Esto debería implicar un cambio sin precedentes en el funcionamiento del mundo, una señal clara de que el status quo está cambiando y de que no permitiremos que los ricos se hagan imposiblemente más ricos siempre.

Lo único que necesitamos es que las leyes que se nos aplican a ti y a mí — ¡pagar nuestros impuestos! — funcionen también para ellos. Así es como debería ir el mundo — así que, como siempre, lucharemos por eso.    

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