Conoce ocho historias de vida de personas migrantes y refugiadas que nos explican por qué tuvieron que irse de su país y cuál es su situación actual. #PersonasQueSeMueven #JoTambéEmMoc es su testimonio y nos transportará a un viaje del que todas podemos formar parte en cualquier momento de nuestra vida.

Cualquier persona puede sentir la necesidad de cambiar de ciudad o incluso de país. Todas podemos ser migrantes, refugiadas o vernos forzadas a desplazarnos.

¿Cómo surge #PersonasQueSeMueven y qué objetivo tiene esta campaña?

La idea surge a raíz de pensar, junto a la Comisión de Migraciones e Interculturalidad, formada por personas voluntarias de Metges del Món, qué hacer por el Dia Mundial de las Personas Refugiadas.

La campaña busca dar visibilidad al movimiento de personas en el mundo. Queremos visibilizar que el moverse, el ir de un país a otro, ya sea por trabajo, estudios, ocio o necesidad, es natural. El problema surge cuando unas personas lo tenemos más fácil que otras, según nuestro país de origen. Aún así, todas nos podemos ver alguna vez en la situación de encontrarnos en un lugar desconocido en el que debemos afrontar dificultades como el idioma, la cultura, las costumbres, etc.

La historia de la humanidad es la historia de personas que se mueven, y que se moverán.

Defender el derecho a la movilidad humana es legítimo y necesario, más aún cuando hablamos de la vida de personas que sufren o huyen del peligro en su país de origen. Nuestra obligación es denunciar la falta de responsabilidad y compromiso por parte de las administraciones públicas, pero también movilizarnos a título personal para defender sus derechos.

¿Por qué las migraciones suponen un problema cuando lo hacen otros y una oportunidad cuando somos nosotros los que viajamos?

Porque el racismo es, por encima de todo, clasista.

El problema no es que vengas de un país u otro, sino que estés en una situación precaria. Cualquier persona con un estatus social y económico elevado, venga del país que venga, recibirá una buena acogida, incluso es probable que se le facilite el establecimiento en el país de destino y el acceso a todos los servicios. Pero si formas parte del porcentaje de población (ese tan amplio) que el propio sistema capitalista imperante en la mayoría de sociedades se encarga de excluir, es entonces cuando parece que te conviertes en un ciudadano de segunda, y con ello pierdas automáticamente todos tus derechos como persona.

¿La situación internacional de las personas refugiadas por culpa de conflictos ambientales, políticos o bélicos irá a peor?

La crisis del Mediterráneo no es una crisis humanitaria. Es, en todo caso, una crisis de valores. Aún así, una crisis es algo puntual y, como hemos comentado, el flujo de personas alrededor del mundo es constante y cíclico. Forma parte de nuestra identidad, y más aún desde el creciente proceso de globalización en el que nos encontramos immersos.

Es cierto, también, que los datos demuestran que las cifras de personas refugiadas climáticas es una de las que más ha crecido y que parece que tiene más tendencia a crecer en un futuro. Y esto solo se explica como consecuencia de ese cambio climático que muchas instituciones públicas y privadas se niegan a reconocer por los intereses económicos que esconden tras sus malas prácticas.

En cuanto a los conflictos políticos y bélicos, debemos recordar que muchos de ellos tienen origen en un interés económico por parte de los países del norte, o los tradicionalmente llamados países desarrollados. Por tanto, estos conflictos solo cesarán en el momento en el que las sociedades del norte nos plantemos y cambiemos nuestra manera de vivir y de interactuar con el mundo que nos rodea.

De cada una de nosotras depende que en Siria o Irak, por ejemplo, sigan existiendo conflictos bélicos que se derivan en parte de un interés económico por los conductos de petróleo que cruzan el país. Debemos decidir si queremos seguir permitiendo este expolio por parte de nuestros gobiernos y empresas o si nos decantamos por luchar por un cambio de modelo.

El Mustafa huyó de Siria debido al conflicto bélico que vive su país. Se marchó con su madre, su mujer y su hermano, pero cuando hicieron los trámites para poder entrar en Europa los enviaron a diferentes países y ciudades. Desde Barcelona, quiso ir a ver a su mujer a Noruega y esto le supuso perder la condición de refugiado

¿Qué tiene que ver la salud y Metges del Món con las migraciones y #PersonasQueSeMueven?

En primer lugar, desde Médicos del Mundo, y también desde Metges del Món, se defiende el derecho a la salud de manera integral. Esto significa que concebimos la salud no solo como ausencia de enfermedad, sino como un estado en el que una persona tiene todos sus derechos garantizados y esto le permite estar en sintonía con su cuerpo, mente y entorno.

Una persona puede tener salud cuando todos sus derechos le son respetados, sino no. También consideramos importante dar a conocer los diferentes determinantes sociales que influyen en la salud de las personas, en tanto que son condicionantes de su estado de salud. Algunos de estos determinantes son la edad, el género y el origen. Y este último tiene mucho que ver con las personas migrantes y refugiadas. Es por ello que, como organización, defendemos el derecho y el acceso a la salud de todas las personas y especialmente de las personas que se encuentran en una situación de mayor riesgo o vulnerabilidad.

Desde Médicos del Mundo se ofrece apoyo y atención sociosanitaria a personas migrantes y refugiadas, y se lucha por defender sus derechos, empezando por el derecho a la salud. Con este objetivo, se realizan proyectos y campañas de sensibilización y formación como la actual campaña #YoTambienMeMuevo, que surge del proyecto Personas Que Se Mueven.

Vicenta es una mujer trans que llegó a España hace 11 años. Huyó de su país debido a la discriminación que sufría por su identidad de género. La mafia con la que tuvo que pactar para poder llegar a Barcelona la engañó y eso le supuso 9 meses de prisión en “La Model”

¿Qué puede hacer o cómo puede ayudar alguien que lea esto?

Cualquier persona puede realizar acciones a título individual que contribuyan a mejorar la situación de las personas que se ven obligadas a marcharse de su país, así como a mejorar su acogida una vez llegan al país de destino. Desde denunciar empresas que llevan a cabo prácticas de explotación laboral en países del sur o expolio de recursos naturales que obligan a su población a conformarse con sueldos precarios en condiciones infrahumanas o bien marchar en búsqueda de un futuro mejor para ella y su familia, hasta participar en movimientos sociales y manifestaciones en contra de leyes que atacan directamente el derecho de estas personas, pasando por firmar peticiones para acabar con dichas leyes que vulneran la integridad y dignidad de las personas o hacerse voluntario de una entidad que trabaje por el derecho de estas personas.

Otras maneras pueden ser participando en campañas de comunicación y sensibilización como #YoTambienMeMuevo o #PersonasQueSeMueven, difundiendo iniciativas y buenas prácticas al respecto y rechazando prácticas y actitudes discriminatorias y racistas cuando las vea.

No es necesario irse a un campo de personas refugiadas o hacer grandes acciones, podemos hacer cosas pequeñas, como ofrecernos para dar clases de un idioma o tomar un café con estas personas. Su integración y una mejor convivencia intercultural depende tanto de ellas como de nosotras.

https://www.instagram.com/p/Bj7dRJRBvFq/

Un gran cambio empieza por pequeños cambios o “clics” en la mente de cada una y cada uno de nosotros.

Si quieres más información sobre esta campaña visita #PersonasQueSeMueven. Además, aquí encontrarás las 8 entrevistas completas para entender mejor a las personas migrantes y refugiadas.