Los científicos investigan por qué el coronavirus apenas contagia a la raza negra y ciertos tipos de sangre

La probabilidad de que nuestro organismo sea más o menos capaz de luchar frente a una infección o un ataque biológico difiere. Depende de la capacidad de nuestro sistema inmune para hacer frente a las infecciones y está condicionada por las veces en las que una persona, o sus antepasados, se hayan enfrentado a distintas cepas.

Y dado que todo depende de la capacidad de respuesta del sistema inmune, lo mismo sucede con el riesgo de desarrollar una enfermedad inflamatoria crónica o una enfermedad autoinmune.

El enemigo común

Nuestro mundo se enfrenta a un enemigo común: el COVID-19. Este virus no entiende de nacionalidad ni de etnia, facción o fe. Ataca a todos, sin tregua.

Mientras tanto, los conflictos armados continúan en todo el mundo.

Los más vulnerables —las mujeres y los niños, las personas con discapacidad, las personas marginadas y desplazadas —pagan el precio más elevado. También son quienes tienen un mayor riesgo de sufrir devastadoras pérdidas por el COVID-19.

No olvidemos que en los países devastados por la guerra ha habido un colapso de los sistemas de salud.

Los profesionales de la salud, ya escasos, han sido con frecuencia atacados. Los refugiados y otras personas desplazadas por conflictos violentos son doblemente vulnerables. La agresividad del virus ilustra la locura de la guerra.

Por eso, hoy pido un alto al fuego mundial inmediato en todos los rincones del mundo.

– Secretario General de la ONU
António Guterres

¿El Covid-19 afecta por igual a todos?

NO. Mientras seguimos investigando para alcanzar una vacuna contra el covid-19, cada día se sabe más sobre este coronavirus. De hecho, dos nuevos estudios dirigidos respectivamente por investigadores del Instituto Pasteur de París (Francia) y de la Universidad de Montreal (Canadá) y publicados en la revista « Cell» han llegado a la misma conclusión:

“Las personas con ascendencia africana ofrecen, por lo general, respuestas inmunes más potentes que aquellas con ancestros europeos porque las personas de raza negra tienen un mejor sistema inmune que las de raza blanca”

Como explica Lluis Quintana-Murci, director de la primera de las investigaciones, «nuestros resultados muestran que las diferencias poblacionales en las respuestas transcripcionales por la activación inmune están muy extendidas, y que se deben fundamentalmente a las variantes genéticas que difieren en frecuencia entre los seres humanos».

Es cierto que esperaba ver diferencias en la respuesta inmune asociadas al origen de los ancestros. Pero no se esperaba una tendencia tan clara hacia una mayor capacidad de respuesta a las infecciones entre los individuos con ascendencia africana.

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Sin embargo, ¿Por qué afecta más a los afroamericanos?

Puede ser que el coronavirus no distinga color de piel ni origen étnico, pero los datos en Estados Unidos comienzan a mostrar que hay un sector de la sociedad que está sufriendo un impacto mayor por la pandemia.

Aunque la información va surgiendo a cuentagotas, varios estados y ciudades de EE.UU. han comenzado a publicar cifras que revelan que la población afro es más vulnerable ante el brote del coronavirus que causa la enfermedad covid-19.

Autoridades y expertos coinciden en que los afro están en peores condiciones de salud que otros sectores de la población para hacer frente al contagio de la enfermedad.

En Estados Unidos hay una “exacerbación de la disparidad de salud”, como lo llamó en rueda de prensa Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., quien ha liderado la batalla contra el coronavirus en ese país. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, las cifras muestran que el 34% de las muertes son de hispanos, un porcentaje incluso más alto que los afroamericanos.

“Siempre hemos sabido que enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la obesidad y el asma afectan de manera desproporcionada a las poblaciones minoritarias, particularmente los afroamericanos”.

Varias de esas condiciones previas, según los expertos, están relacionadas con que la población afro históricamente ha tenido menos acceso a los servicios de salud.

No es una condición genética lo que hace a los afroamericanos más vulnerables ante el virus, sino una serie de factores sociales que los ponen en desventaja.

El sector más vulnerable: pobres y trabajadores

El 75% de estos trabajadores que han quedado en primera línea de fuego pertenecen a minorías étnicas, según un estudio del interventor público de la ciudad Scott Stringer. Los hispanos representan el 60% de quienes hacen los trabajos de limpieza y los negros el 40% de los que operan el transporte público.

Por lo mismo, son los que más muertos aportan a la pandemia. El 34% de las víctimas en Nueva York son hispanos, el 28% afroamericanos. En Estados como Louisiana, donde las disparidades sociales son todavía mayores, los negros suponen el 70% de las víctimas, porque esta población marginada ya sufría más diabetes, hipertensión y otros males de la comida basura asociada con la pobreza. Contener la enfermedad fuera del núcleo familiar es casi imposible. ¿Cómo se pone a alguien en cuarentena cuando duermen tres generaciones en un apartamento de un solo dormitorio?

En las próximas semanas ellos seguirán abasteciendo los supermercados y las estadísticas. Los ricos se espantarán cuando encuentren sus calles tomadas por los mendigos y las colas de parados esperando un plato de comida a las afueras de su iglesia, pero no hay duda de que esta primavera arrojará más luz que ninguna otra sobre las miserias del capitalismo en la hoguera de las vanidades.

Biológicamente, ¿existen las razas humanas?

Respecto a las razas, las declaraciones científicas que quizás gozan de más autoridad son las de un grupo de expertos reunidos por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

En 1950, 1951, 1964 y 1967 se celebraron reuniones en las que un grupo internacional de antropólogos, zoólogos, médicos, anatomistas y otros promulgaron de común acuerdo cuatro declaraciones sobre las razas. La última enfatizaba los tres puntos siguientes:

“Todos los hombres que viven hoy día pertenecen a la misma especie y descienden del mismo tronco.”

“La división de la especie humana en ‘razas’ es en parte convencional y en parte arbitraria, y no implica ninguna jerarquía en absoluto.”

“El conocimiento biológico actual no nos permite imputar los logros culturales a las diferencias en el potencial genético, sino que solo deberían atribuirse a la historia cultural de los diferentes pueblos. Los pueblos del mundo actual parecen poseer igual potencial biológico para alcanzar cualquier nivel de civilización.”

No nos diferencia nuestro color de piel, sino nuestra biología personal

Los últimos treinta o cuarenta años de ciencias sociales han traído una censura autoritaria a la forma en que se nos permite pensar y hablar sobre la diversidad de las personas en la Tierra.

Somos, oficialmente, todos iguales: no hay razas.

Imperfecto como las viejas ideas sobre razas, los estudios genómicos modernos revelan un panorama sorprendente, atractivo y diferente sobre la diversidad genética humana.

Somos, en promedio, alrededor del 99,5 % genéticamente similares entre unos y otros. Se trata de una nueva cifra, frente a la estimación anterior de 99,9 %. Para poner en perspectiva lo que puedan parecer diferencias minúsculas, somos alrededor del 98,5 % similares, tal vez más, a los chimpancés, nuestros parientes evolutivos más cercanos.

Esta nueva cifra tiene gran importancia para nosotros. Entre otras cosas, deriva de muchas diferencias genéticas pequeñas que se han conocido a partir de estudios comparativos de poblaciones humanas.

Lo que todo esto significa es que, nos guste o no, puede haber muchas diferencias genéticas entre poblaciones humanas, incluyendo diferencias que pueden llegar a corresponder con las viejas clasificaciones de ‘raza’, que son diferencias reales en el sentido de hacer que un grupo sea mejor que otro para dar respuesta a un problema medioambiental concreto. Esto de ninguna manera quiere decir que un grupo en general es “superior” a otro, o que un grupo debería ser preferido sobre otro. Pero nos advierte que debemos estar preparados para discutir las diferencias genéticas entre las poblaciones humanas.

Diferencias étnicas naturales

Las diferencias entre las personas de ascendencia africana y europea son el resultado de la selección natural. Y es que en función del lugar que habitaran, unas y otras hubieron de afrontar distintos retos para la salud y acabaron seleccionando aquellas respuestas inmunes que les supusieran una ventaja.

Pero, ¿no se supone que los primeros europeos también vivieron en África? Pues sí, pero según sugieren ambos estudios, en el momento que llegaron a Europa comenzaron a seleccionar respuestas inmunes más ‘reducidas’. O lo que es lo mismo, menos potentes.

Y a ello se suma que el sistema inmune de los europeos es el resultado del entrecruzamiento entre los ‘ancestros originales’ y los neandertales, que llegaron más tarde con nuevas variantes genéticas a las que no se vieron expuestas los que permanecieron en África.

En el primero de los trabajos, el equipo de investigadores del Lluis Quintana-Murci contó con la participación de 200 personas de ascendencia africana o europea y analizó la secuencia del ARN de sus monocitos para caracterizar la manera en la que estas células inmunes hacían frente a una invasión por un virus o una bacteria.

Y de acuerdo con los resultados, los participantes mostraron un gran número de diferencias en la actividad de ciertos genes específicos de los monocitos en función de que su origen.

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La importancia de la polución

Pero esta no es la única curiosidad científica. Otra línea de investigación abierta en el país con más fallecidos por Covid-19 es la relación entre la pandemia y el nivel de contaminación, particularmente alto en Bérgamo y Brescia, las dos provincias con más infectados.

En las zonas con mucha polución atmosférica hay más infecciones pulmonares. Es posible que los bronquios de las personas que hayan pasado por esas situaciones sean más vulnerables ahora al Covid-19.

¿Qué grupos sanguíneos se contagian más?

Mientras tanto los científicos siguen estudiando el comportamiento del COVID-19 para encontrar una vacuna a la mayor brevedad posible. También se conoce más sobre este virus, como por ejemplo que dependiendo del grupo sanguíneo puedes ser más vulnerable al coronavirus o no.

Esta investigación fue llevada a cabo por médicos y científicos de las ciudades chinas de Pekín, Wuhan, Shenzhen y Shanghái.

Los primeros resultados mostraron que las personas de grupo sanguíneo tipo A pueden ser más vulnerables al COVID-19, mientras que aquellos que forman parte del grupo 0 y en especial a los del grupo AB parecen ser más resistentes al contagio.

Este estudio descubrió la relación entre el coronavirus y el grupo sanguíneo de tipo A, pero no se ha indagado al motivo exacto. Por lo tanto, no tenemos de qué preocuparnos por estos datos y hay que esperar a que la investigación se desarrolle en profundidad.

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