"Ama y haz lo que quieras", libertad y amor desde San Agustín de Hipona a Alfred Kinsey

Como diría San Agustín de Hipona: “Ama y haz lo que quieras”. El amor está en cada rincón del mundo. A todos nos han inculcado eso y promovido que a dicho fin tiendan nuestras acciones, hagamos lo que hagamos. 

“El amor no es algo que terminamos, algo que establecemos o controlamos. El amor es como el arte: una fuerza que entra en nuestras vidas sin reglas, expectativas o limitaciones. El amor como el arte siempre debe ser libre”.

Hernando · Sense8

La mayoría de la personas creen que la sexualidad humana se dividen en cuatro orientaciones: heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y asexualidad.

Estas orientaciones están muy definidas en relación con la atracción sexual hacia el sexo opuesto, hacia personas del mismo sexo, hacia ambos géneros y la ausencia de atracción sexual por completo.

“Esto es lo que es la vida: miedo, ira, deseo… amor. Dejar de sentir emociones, dejar de querer sentirlas… es sentir la muerte”.

Sun · Sense8

Cuando pasamos a considerar la condición sexual de las personas, tenemos en cuenta solo dos categorías muy limitadoras: homosexualidad y heterosexualidad, que pueden combinarse formando la bisexualidad.

“El placer de tu amante debe ser tuyo. Pero, al mismo tiempo, también debes permanecer egoísta, porque desear tanto a alguien que siente lo mismo es como la necesidad de comer, o de respirar… aquí es donde el deseo se convierte en amor, supongo”.

Lito · Sense8

Sin embargo… ¿hasta qué punto esta forma de clasificar las tendencias sexuales es fiel a la realidad? ¿Hay una diferenciación tan clara y rotunda entre la homosexualidad y la heterosexualidad?

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La Escala Kinsey de orientación sexual

Muchos psicólogos cognitivos creen que el ser humano tiene una tendencia clara a percibir e interpretar la realidad de la manera más simple posible.

Según esta visión sobre nuestra mente, nos gusta clasificar las cosas en buenas y malas, juzgamos a las personas con mucha rapidez durante los primeros minutos en los que las conocemos, y solo tenemos en cuenta los matices en casos especiales, cuando la situación lo requiere.

Cuando pasamos a considerar la condición sexual de las personas, tenemos en cuenta dos categorías: homosexualidad y heterosexualidad, que pueden combinarse formando la bisexualidad. Sin embargo… ¿hasta qué punto esta forma de clasificar las tendencias sexuales es fiel a la realidad? ¿Hay una diferenciación tan clara y rotunda entre la homosexualidad y la heterosexualidad?

Un hombre llamado Alfred Kinsey rompió esta concepción dualista de las orientaciones sexuales al proponer un modelo según el cual existen muchos grados intermedios entre heterosexualidad y homosexualidad. Esta gradualidad quedó plasmada en lo que hoy se conoce como escala Kinsey:

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