Actualizado el sábado, 25 febrero, 2023
Las Meninas es una pintura del artista español Diego Velázquez, y es considerada una de las obras de arte más importantes de la historia. La pintura representa una escena en una corte real, con miembros de la corte y sus asistentes de pie alrededor de una joven princesa. La pintura ha sido interpretada de muchas maneras diferentes, pero generalmente se ve como una exploración de la dinámica del poder, la identidad y la estructura de clases. También se ha visto como una exploración de la percepción y la realidad, ya que el espectador se da cuenta de que está siendo observado por los representados en la pintura. Las Meninas es una obra compleja que sigue fascinando al espectador siglos después de su creación.
Cuando lo contemplamos ya notamos que no es un cuadro normal. ¿Por qué nos mira tan fijamente esa niña pequeña? ¿A quién abre la puerta aquel hombre de negro? ¿Qué está dibujando Velázquez en ese lienzo que nos da la espalda?
La Familia de Felipe IV, conocida como Las Meninas, es una de las pinturas más importantes y reconocidas de la historia del arte. El genio sevillano Diego Velázquez terminó su obra maestra en 1656, y desde entonces no se ha encontrado respuesta a las preguntas que suscita. La más básica y principal es una que por su naturaleza parece irónica: ¿qué está pasando en la escena? «¡Vaya pregunta! —podría uno exclamar-— ¡tratándose de un simple cuadro!»
No es una pregunta estúpida. Se puede hacer el ejercicio mental e intentar responder a ¿qué está pasando en la escena?, ¿de qué va el cuadro realmente? o ¿qué refleja? Pero no es fácil dar con la respuesta.
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Para muchos críticos y expertos nos encontramos ante un cuadro que funciona como una fotografía. Es una instantánea que captura un momento preciso de una escena. Esto se sabe porque, si atendemos bien a los personajes del lienzo, vemos que están en movimiento. Una de las meninas gira suavemente la cabeza y comienza a hacer una reverencia y el niño le da una patada al perro para que se incorpore. Margarita, la protagonista del cuadro, también está moviendo los ojos. ¿A dónde mira? Al exterior del cuadro. ¿Qué hay allí fuera? Los reyes.
Aquí damos con otro de los secretos del cuadro: el espejo situado al final de la habitación, donde están reflejados Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, padres de Margarita. Con esta técnica Velázquez se convirtió en el primer pintor de la historia en reflejar a dos personajes tan importantes como los reyes a través de un simple reflejo.
La versión más aceptada es que los reyes acaban de entrar en la habitación y, por eso, Margarita dirige su mirada hacia ellos. El hombre de negro les abre la puerta, se obliga al perro a levantarse para mostrar respeto, la menina hace la reverencia…
Si damos por buena la teoría de que los reyes entran en la habitación y de que el cuadro captura una imagen en movimiento, la pregunta siguiente es más intrigante: ¿qué está dibujando Velázquez en ese lienzo gigante? No pueden ser los monarcas, porque acaban de llegar, y no pueden ser las meninas, porque están al lado del pintor.
Es lo curioso de este cuadro. Aunque se llama Las Meninas, en realidad Velázquez no está dibujándolas. Aquí llegan algunas suposiciones interesantes: ¿a caso nos está pintando a nosotros, los espectadores, que nos situamos frente a su pincel? Sería tan inquietante como asombroso. En realidad nadie sabe qué esconde ese lienzo.
En caso de rechazar que los reyes acaban de entrar y que son ellos los dibujados por el pintor, siguen surgiendo dudas. Por ejemplo, ¿qué hace el hombre de negro abriendo esa puerta? —es el único personaje del que no se sabe la identidad—.
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Varios filósofos han reflexionado sobre Las Meninas, siendo célebre la teoría de Michel Foucault sobre qué significa el cuadro. El mismísimo Picasso dijo que le gustaría encerrarse en una habitación y no salir hasta descubrir qué quería decirnos Velázquez.
Se ha especulado sobre el simbolismo en la posición de los personajes, sobre el significado de los cuadros que cuelgan de la pared de la habitación, sobre por qué Velázquez se pintó a sí mismo dándose tanto protagonismo en la escena… Se puede intentar extraer mensajes políticos, científicos o filosóficos, pero es complicado que alguna vez lleguemos a adentrarnos en la cabeza del pintor y que sepamos qué quería transmitir con este maravilloso cuadro.
Y quizás así sea mejor. Es el misterio lo que hace de Las Meninas una obra de arte que sobresale por encima de las demás. Más allá del uso de colores, de la técnica o de los trazos, este es un buen ejemplo de un cuadro que da un paso más y explota el poder de la pintura y del arte como medio de comunicación.
Velázquez nos ha dejado un mensaje con su pincel. Disfrutemos apreciando su complejidad y tratando de entenderlo.
El secreto de Las Meninas forma parte de su contexto histórico
Diego Velázquez nació ciudad de Sevilla (España) en 1599, justo cuando el siglo XVI estaba a punto de finalizar y la ciudad gozaba de cierta bonanza económica en sus élites sociales. Desarrolló su longeva vida profesional a lo largo del siglo XVII.
El contexto nacional también era favorable. España no solo era una nación próspera, sino que era un poderoso imperio económico que favorecía el desarrollo artístico y cultural. Durante estos años se desarrolló, en su máxima expresión, el estilo artístico Barroco. Coetáneos a Velazquez fueron también las grandes figuras de la literatura, la poesía, la música, la pintura del Siglo de Oro español.
En pintura internacional destacaron:
- Diego de Velázquez (1599-1660)
- Caravaggio (1571-1610)
- Pedro Pablo Rubens (1577-1640)
- Gian Lorenzo Bernini (1598-1680)
- José de Ribera (1591- 1652)
- Francisco de Zurbarán (1598-1664)
- Rembrandt (1606-1669)
- Johannes Vermeer (1632-1675)
- Anton Van Dyck (1599-1641)
- Artemisia Gentileschi (1593-1653)
En literatura nacional destacaron:
- Miguel de Cervantes.
- Francisco Gómez de Quevedo.
- Lope de Vega.
- Santa Teresa de Jesús.
- Tirso de Molina.
El pintor de “Las Meninas”: Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
Inició su formación artística de forma precoz. A los diez años, fue alumno de Francisco Pacheco, que por aquel entonces, era el pintor más famoso de Sevilla. Este artista acogió al joven Velázquez en su casa y lo admitió como aprendiz en su taller de pintura. Gracias a este importante contacto, Velázquez no solo pudo iniciar su formación artística, sino que también, inició su vida social en los ambientes más cultos de la ciudad. Todos estos aprendizajes y contactos serían esenciales para el desarrollo de su prolífera vida artística.
Cuando alcanzó la edad de 18 años, el joven Velázquez consiguió por fin el título de maestro pintor. Tal era la relación y admiración entre tutor y alumno, que aceptó que Velázquez se casara con su hija Juana Pacheco.
1621 fue un año también decisivo para Velázquez. En esa fecha, llegó a tomar posesión del trono de España Felipe IV y decidió viajar a Madrid con 22 años a probar fortuna. Poco tiempo después, sus dotes como artista no pasaron desapercibidas y le ofrecieron la oportunidad de retratar al mismísimo rey.
Aquello fue lo que cambió el destino profesional de Velázquez y el motivo de su posterior éxito. A Felipe IV le encantó su trabajo y le ordenó trasladarse al Palacio Real para ser el pintor de cámara. ¿Dónde instaló Velázquez su taller? dentro del Alcázar Real.
El joven Velázquez llegó a ser pintor de cámara a muy corta edad. Eso significaba ser el pintor oficial de toda la familia real y de su corte. Y no solo para pintar los famosos retratos, sino también para decorar toas las posesiones de la realeza con cuadros de todo tipo de formato. Este trabajo también le permitió relacionarse con las élites sociales, intelectuales y artísticas de la época. De hecho, con el paso del tiempo fue distinguido con otros cargos que en aquella época suponían un gran honor, como por ejemplo, el de criado personal del propio rey o supervisor de las reformas que se hacían en el Palacio Real. Al final de su vida, también consiguió uno de sus mayores deseos deseo: ser nombrado caballero de la elitista Orden de Santiago.
Otras obras relevantes de Velázquez
Velázquez empezó a crear grandes obras desde muy joven. Demostró un enorme talento en cuadros como el de Vieja friendo huevos, que pintó cuando solo tenía 19 años y aún vivía en Sevilla. Esta obra le permitió demostrar sus dotes como el mejor retratista de la época y además, demostrar su virtuosismo en a la hora de pintar texturas complejas como por ejemplo, la clara del huevo, la piel rugosa del melón o los metales que aparecen en esta obra.
Este cuadro pertenece a una época en la que Velázquez utilizaba la técnica del claroscuro, basada en dotar de luz a las figuras principales del cuadro como si posaran iluminadas un potente foco situado frente a ellos. Este foco, además de iluminar cada detalle de los personajes principales, deja el fondo en un segundo plano donde predomina una absoluta oscuridad.
Al llegar a Madrid, las obras de Velázquez empiezan a recibir la inspiración de otros grandes artistas. En especial, podríamos decir que la obra de Tiziano fue la más inspiradora para Velázquez y la que más le hizo evolucionar. También llegó a conocer en persona a pintores como Rubens. Fue dejando atrás el tenebrismo de la técnica del claroscuro pero siguió creando grandes obras que pasarían a la historia, como por ejemplo, El triunfo de Baco.
Más adelante, sus fuentes de inspiración siguieron creciendo y tuvo la oportunidad de viajar a Italia en varias ocasiones para poder estudiar de cerca la pintura italiana que se estaba desarrollando en aquella época y también, su extensa colección de obras de arte clásico. Toda esta formación presencial y acceso a grandes maestros le permitió mejorar su técnica, generando obras sublimes como La fragua de Vulcano. Estos cuadros mostraban unas pinceladas ligeras más innovadoras y un juego de luces mucho más luminoso.
De hecho, Velázquez destaca por el tratamiento de la luz en su evolución como artista. A medida que iba madurando su técnica, encontramos una mayor cuidado por representar la luz de la forma más natural posible. Un buen ejemplo de ello es el gran cuadro de La Rendición de Breda, también conocido como Las Lanzas.
Pero aún quedarían algunas grandes obras más por destacar en la última etapa de su vida: Las Hilanderas y Las Meninas. Otras dos maravillosas obras de arte donde además, incluye importantes avances técnicos y artísticos en el uso de la perspectiva y la profundidad.
Nombre del cuadro | Año de creación | Estilo | Técnica |
---|---|---|---|
Vieja friendo huevos | 1618 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Cristo en casa de Marta y María | 1618 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Adoración de los Reyes | 1619 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
El almuerzo | 1619-1620 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Los borrachos | 1628-1629 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
La fragua de Vulcano | 1630 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
El triunfo de Baco | 1629-1630 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
La rendición de Breda | 1634-1635 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Retrato de Juan de Pareja | 1650 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Las Meninas | 1656 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Las hilanderas | 1657 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
El bufón don Sebastián de Morra | 1645 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Venus del espejo | 1648-1651 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Marte | 1640 | Barroco | Óleo sobre lienzo |
Los cuadros de Velázquez abarcan una amplia variedad de temas y estilos. En sus primeras obras, como Vieja friendo huevos y Cristo en casa de Marta y María, se observa la influencia del realismo y la naturalidad. En La rendición de Breda y Las Meninas, Velázquez utiliza técnicas de perspectiva y profundidad para crear una sensación de espacio y movimiento en la composición.
En su obra, Velázquez también muestra una gran habilidad en el uso del color y la luz. En cuadros como Las hilanderas y Venus del espejo, utiliza tonalidades suaves y claras para crear una sensación de belleza y armonía. En otras obras, como Los borrachos y El triunfo de Baco, utiliza colores más intensos y oscuros para crear un ambiente de fiesta y celebración.
En resumen, los cuadros de Velázquez son una muestra excepcional del arte barroco español. Su habilidad para retratar la vida cotidiana, su uso del color y la luz, y su técnica de perspectiva y profundidad, son algunas de las características que lo convierten en uno de los pintores más importantes e influyentes de la historia del arte occidental.
¿Por qué es tan importante la obra de Las Meninas?
Debemos partir del hecho de que Velázquez pintó Las Meninas en 1656, es decir, que fue pintado en la etapa final de su vida. Fue tan solo, cuatro años antes de su muerte.
Velázquez moriría en Madrid un 6 de agosto de 1660, a la edad de 57 años. Esta fue su última gran obra y ella volcó toda su sabiduría y experiencia como artista. Fue una obra innovadora y adelantada su época, ya que logró transmitir realismo usando pocos colores y ligeras pinceladas. Si te acercas mucho al cuadro, puedes ver, por ejemplo que el adorno del vestido de la infanta Margarita parece estar compuesto de manchas de color a pincelazos.
Se le considera un adelantado a su época porque esta es una técnica que mucho más tarde usarían, a fines del siglo XIX, los pintores impresionistas.
También es importante la obra por su tratamiento de la profundidad y la iluminación, ya que consigue crear una atmósfera cautivadora que difumina los contornos y hace que los colores se muestren más realistas al ser más apagados y menos nítidos cuanto más lejos están los protagonistas. El método que Velázquez utilizo para crear la sensación de profundidad se conoce como perspectiva aérea.
¿Qué simboliza el cuadro de Las Meninas?
El primer dato relevante en cuanto a su simbología es que representa un momento de la vida en palacio. Es lo que podemos ver a primera vista, pero hay mucho más de simbología oculta en este cuadro.
Si nos detenemos a observar a los personajes, vemos que en el centro del cuadro aparece la infanta Margarita, cuando tenía cinco años, rodeada de un grupo variado de sirvientes. A cada lado, hay una doncella, que debían acompañarla y atenderla, y que eran popularmente conocidas como meninas. Estas doncellas son las que dan el nombre al cuadro.
A la derecha también vemos dos enanos, y uno de ellos juega con un perro mastín. También vemos a otros servidores de la corte: dos que hablan entre sí y uno al fondo que parece abrir o cerrar una puerta. Y quizás el personaje más relevante: Velázquez, con la paleta y el pincel en las manos, pintando frente a un enorme lienzo.
Las interpretaciones de este cuadro son múltiples, y siguen inquietando a historiadores y críticos del arte desde hace siglos. Curiosamente, se le ha puesto su nombre a un desorden psiquiátrico propio: el Síndrome de la Fatiga de Las Meninas (SFLM). Es un tipo de síndrome que padecen algunos investigadores que se han pasado años buscándole el sentido original y verdadero al cuadro.
Son muchos los aspectos que podemos tener en consideración. Por ejemplo, los personajes que están retratados en la obra parecen estar mirando hacia el frontal del cuadro. Es decir, mirando hacia el espectador como si algo llamara su atención. A partir de ahí, surgen muchas interpretaciones del significado original de Las Meninas:
- Quizás los reyes están en la sala. Pero se reflejan en el espejo de la pared del fondo por lo que lo lógico es pensar que Velázquez está pintando su retrato. En ese caso, los reyes posan para el artista y la imagen del cuadro aparece en el espejo. Es decir, nuestra mirada reproduce lo que estarían viendo los reyes.
- Otro de los significados que se le ha dado a la obra es que Velázquez está trabajando en palacio pintando un cuadro. Y ese cuadro representa el momento en el que entran los monarcas en la sala. Algunos de los personajes que están en esa misma sala se percatan y levantan la mirada hacia ellos.
- Hay versiones alternativas al significado tradicional de estas dos visiones más clásicas. Por ejemplo, que Velázquez está pintando la escena meninas y en ese momento aparecen los reyes. Así que lo que vemos es como un juego de espejos donde en realidad, vemos la escena dentro de la escena. Por tanto, lo que muestra Velázquez es la pintura misma que nosotros estamos viendo. Es decir, estaríamos ante una innovadora obra de arte conceptual pero realizada en el siglo XVII.
- Otra de las versiones alternativas del significado de Las Meninas es considerar que, Velázquez, como artista adelantado a su tiempo, consideró opciones más relacionadas con las actuales teorías cuánticas y de relatividad. Es decir, son interpretaciones alternativas que consideran que lo que está pintando en ese gran lienzo que no vemos es a los mismos espectadores del cuadro. Es decir, Velázquez nos está pintando a nosotros o a cualquiera que contemple el cuadro. Sería un lienzo oculto cuya cara pintada cambiaría dependiendo de los ojos de quienes la están mirando. Transformaría al espectador en la cuarta dimensión de la pintura.
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