Oscar Wilde fue uno de los escritores más importantes de lengua inglesa a nivel mundial. Nacido en Dublín el 16 de octubre de 1854, siempre fue un artista liberal que mostró en sus palabras la paradoja de la vida, lo que le hizo destacar por encima de los demás al desvelar las verdades de una forma clara y con humor.

Sus palabras siempre eran de un ingenio muy agudo y, hoy en día, es recordado principalmente por sus obras de teatro. Su obra magna, de una ironía y humor sensacionales, sería La importancia de llamarse Ernesto, a la que siguen otras obras muy relevantes como El abanico de Lady Windermere y su novela El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde está considerado como uno de los dramaturgos más destacados de la época victoriana tardía londinense, y ya en aquellos días era una celebridad.

Siempre tuvo un punto de ironía y frescura en sus textos que hacían más vivas ciertas verdades, como demuestra la frase “La humanidad se toma a sí misma demasiado en serio. Este y no otro es el pecado original”. Pero también tuvo palabras muy humanas y de autoayuda como, por ejemplo, “Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida”, sin dejar nunca un punto de humor y simpatía en sus pensamientos creativos.

Extravagante y de una conversación brillante, se graduó con una excelente cualificación y conoció bien a los clásicos. Dió conferencias y escribió vorazmente, supo divertir a la gente seria y escandalizar al pueblo francés por sus personajes bíblicos, pero nunca dejó de proclamar verdades ocultas de la hipócrita sociedad del momento. Wilde siempre valoró la felicidad y el bienestar por encima de todo, comprendiendo y apoyando a los más desdichados.

Murió en París en 1900, bastante joven, pero dejando tras de sí un legado a seguir a través de una extensa obra que sobreviviría a todos los tiempos. Hoy en día seguimos gozando sus obras sinceras, divertidas, llenas de poesía y arte. Su humor aún nos sigue sonriendo. Para recordar a Wilde veamos las siguientes frases:

“Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida”.

“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante”.

“Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima”.

“Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado”.

“El amor es un sacramento que debería recibirse de rodillas”.

“El amor comienza por engañarse a sí mismo, y a veces logra engañar al otro”.

“El arte es la única cosa seria en este mundo. Y el artista es la única persona que jamás está seria”.

“El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”.

“El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean”.

“El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o una nación”.

“El dinero es como el estiércol: si se amontona, huele”.

“El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice”.

“El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable”.

“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”.

“En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”.

“Formar parte de la sociedad es un fastidio, pero estar excluido de ella es una tragedia”.

“La compasión nunca puede sustituir al amor”.

“La humanidad se toma a sí misma demasiado en serio. Este y no otro es el pecado original”.

“La única persona que necesitas en tu vida es aquella que te demuestre que te necesita en la suya”.

“La verdad rara vez es pura, y nunca simple”.

“Los que no ven ninguna diferencia entre alma y cuerpo, no tienen ninguna de las dos cosas”.

“Mis deseos son órdenes para mí”.

“Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que lo enfurezca más”.


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