La vida amorosa de Friedrich Nietzsche ha sido un tema muy recurrente para muchos escritores. Este famoso filósofo pasó su vida rodeado de mujeres tras la temprana pérdida de su padre.

Desde su nacimiento, estuvo rodeado de un fuerte círculo femenino compuesto por su madre, Franziska, su hermana, Elizabeth, su tía Rosalie y su abuela Erdmunde, quienes lo cuidaron y protegieron a lo largo de su vida.

¿Nietzsche estaba enamorado de su hermana?

Entre las muchas especulaciones que existen sobre su vida sentimental, algunos biógrafos han llegado a afirmar que Nietzsche estaba enamorado de su hermana. En concreto, Thomas Mann cuenta en su propia biografía que el filósofo alemán estaba muy enamorado de su hermana, algo que lo tenía prisionero y que se encontraba presente en cada paso de su vida.

Thomas Mann aseguró que Nietzsche estaba enamorado de su propia hermana

La particular misogínia de Nietzsche

Quizás solo se trate de un rumor más en la vida de este carismático filósofo enamoradizo que terminó desarrollando una misoginia muy particular. Nietzsche también creía en el superhombre de Zaratustra, el profeta que lanzó la proclama del mismo. Según la teoría de Nietzsche, este ejemplar de ser humano era independiente, culto, fuerte, tolerante, poderoso, libre y debería ser capaz de aceptar el universo y la vida como es.

A pesar de esta creencia, el filósofo sucumbía ante cualquier mujer atractiva que se pusiera a su alcance, más aun si se trataba de una mujer rubia y apoderada. Durante toda su vida fueron muchas las mujeres que compartieron el corazón de Nietzsche, algunas en forma de amor platónico, otras como un amor imposible o maternal, pero al final de todas esas “relaciones” acabaron de forma traumática.

Todas las relaciones que Nietzsche tuvo con mujeres a lo largo de su vida acabaron de manera traumática

Lou Andreas-Salomé, la mujer que más influyó en Nietzsche

La mujer que más influyó en la vida del Nietzsche fue Lou Andreas-Salomé. Se conocieron durante la estancia del filósofo en Italia, país que visitaba con frecuencia en busca del sol, en la mansión de Malwida von Meysenburg. Esta casa tenía un salón literario creado por una famosa feminista alemana que frecuentaba Lou, una rusa de 18 años que intentaba ejercer la libertad de la mujer más allá de la práctica del feminismo.

Nietzsche no tardó en rendirse ante la belleza y talento de Lou Andreas-Salomé, y el filósofo y la feminista tuvieron un encuentro del todo esperado. Él incluso llegó a pedirle matrimonio al instante, algo que a Lou le hizo mucha gracia, pero que rechazó al momento (por aquel entonces ella estaba enamorada de Paul Rée, discípulo de Nietzsche).

Lou y Nietzsche mantuvieron una muy buena amistad, pero no pasó de ahí. Ella se sentía muy atraída por el filósofo, pero no por el hombre.

Cómo afectó a Nietzsche los rechazos amorosos

En 1882, después de haber sido rechazado en múltiples ocasiones, Nietzsche perdió la esperanza. No supo encajar el rechazo y, por ello, se encerró en una habitación y pocos días después escribió un  poema filosófico inspirado por la frustración de un amor imposible.

Nietzsche no supo encajar el rechazo de Lou y acabó escribiéndole un duro poema

Tras varios intentos de suicidio, seis años después, el filósofo entró en una fuerte depresión que lo llevó a una locura irreversible que acabó con su vida.

Poema que Nietzsche le dedicó a Lou Andreas-Salomé

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tú.
Ignorante pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.
Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor, en la actitud total hacia la vida:
Insincera.
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar.
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura.
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…
En particular:
Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma.
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.
Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo

Friedrich Nietzsche


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