En un día como hoy nació el gran escritor, analista y escrutador de la realidad, Émile Zola, uno de los escritores naturalistas más importantes de la historia y de los más destacados escritores franceses realistas, al lado de Gustave Flaubert, Honoré de Balzac y Víctor Hugo.

De muy joven se quedó sin su padre y su familia atravesó graves problemas económicos. En la escuela se hizo amigo del pintor Paul Cézanne, con quien formaría una gran amistad de muchos años. Zola destacó muy pronto en la escritura, pero no corrió la misma suerte con el bachillerato, lo que le hizo separarse pronto de su madre y empezar a escribir en los periódicos.

Pronto conoció a personalidades de su época como los pintores Camille Pissarro y Édouard Manet. En 1871 empezó su obra colosal, Les Rougon-Macquart, donde definió su nuevo estilo, “el naturalismo”, con el análisis del entorno social y familiar de los personajes, que influía directamente en sus conductas. Encontramos un referente capital en la obra maestra de Gustave Flaubert de 1956, Madame Bovary, donde los personajes sufren psicológicamente en relación a su entorno. La obra de Zola, que cuenta con veinte novelas, fue criticada por las fuertes dosis de violencia y dramatismo, poco comunes en el gusto social de aquella época.

Zola tuvo problemas con Paul Cézanne por sentirse auto-identificado y referenciado en el personaje de Claude Lantier de su obra, que representaba a un pintor fracasado, pero Zola realmente se inspiró del grupo de artistas de la época que él conocía bien, que no eran bien aceptados por la sociedad artística del momento: los impresionistas. Los defendió a través de críticas negativas a los organizadores de las exposiciones del siglo XIX por rechazar a los pintores modernos.

Zola no sólo se implicó culturalmente, sino que también influyó en un asunto político de la época, “el caso Dreyfus”. En 1897 defendió al militar francés, de origen judío y culpado falsamente por espía, Alfred Dreyfus; intervino en el debate de la campaña antisemita, y apoyó la causa de los judíos franceses. Escribió varios artículos, donde figura la frase: “la verdad está en camino y nadie la detendrá”. Finalmente, publicó en el diario L’Aurore su famoso Yo acuso (Carta al Presidente de la República), con trescientos mil ejemplares, lo que hizo que el proceso de revisión tuviera un brusco giro, pues se descubrió al verdadero traidor.

A continuación les cito algunas de sus frases, todas ellas interesantes:

“El talento no se enseña, crece en el sentido que le place”.

“La belleza es un estado de ánimo”.

“La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía”.

“Las únicas obras grandes y morales son las obras de la verdad”.

“Repito con la más vehemente convicción: la verdad está en camino, y nada la detendrá”.

“Una obra de arte es un rincón de la creación visto a través de un temperamento”.

“La religión tolera bien las debilidades cuando uno guarda las convenciones”.

“Siempre que la ciencia da un paso adelante es tontamente, no a propósito”.

“Ninguna felicidad es posible en la ignorancia, sólo la certeza aporta una vida tranquila”.

“Todo no es más que un sueño”.


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