Divertidas ilustraciones sobre la complejidad de traducir un insulto de un idioma a otro

Insultar es todo un arte que los hispanohablantes hemos heredado del latín (sólo hay que echar un vistazo a esta selección de insultos en latín para ver la riqueza del idioma). Para insultar usamos adjetivos pero también expresiones populares cuyo origen casi siempre desconocemos aunque su significado sea entendido por todos. Al menos, para todos los nativos de esa lengua porque si quieres tirar de google translate o una traducción literal para explicar qué estás diciendo, la cosa se complica.

Según nos cuentan en Yorokobu, eso que pasa a miles de extranjeros intentando entendernos fue lo que le ocurrió a la francesa Héloïse Guerrier. La filóloga hispánica aprendió español en la Universidad de la Sorbona de París. Allí estudió a los grandes poetas y literatos del castellano pero, al llegar a Madrid, empezó a encontrarse con expresiones que jamás había escuchado y que se utilizaban más que los lirismos que leyó en la facultad.

Guerrier conocía bien al Quijote pero nunca había oído hablar de la Bernarda ni de su coño. Tampoco entendía por qué los españoles se cagaban en la leche, por qué metían la polla en vinagre o por qué mandaban a que te follara un pez.

Para entender la complejidad con la que algunos ingleses, por ejemplo, se enfrentan a nuestras expresiones e insultos os dejamos una divertida muestra de qué les sucede cuando intentan traducirnos literalmente:

¿Cuál sería tu expresión favorita o la que te resulta más divertida?

Publicamos noticias de reflexión que hacen de este mundo un lugar mejor Pero TE NECESITAMOS ¡Ayúdanos compartiendo esta noticia entre tus amigos y tus redes sociales!