François de La Rochefoucauld fue uno de los escritores más importantes del Barroco francés. Lleno de audacia y elegancia, supo transmitir a su palabras verdades que a veces pasan desapercibidas. Conocido también por sus batallas militares por las que demostraba un carácter valiente y discreto, su obra más relevante es sus Máximas, cuya influencia lo hizo ser un escritor de referencia en la época.

Aunque Rochefoucauld fue un escritor de tendencias mundanas en su madurez, los ambientes de salón que frecuentaba le sirvieron para crear sus reflexiones, a menudo críticas y fuertemente realistas: “El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás”. Observaba las conversaciones, sacando sus conclusiones: “La confianza sirve en las conversaciones más que el ingenio”.

A veces incluso resulta cruel con la sociedad: “El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades“. Y también nos deslumbra con su humilde sabiduría: “Es más fácil ser sabios con otros que con nosotros mismos”.

Hombre de voluntad y vocación, observador del detalle y atrevido en sus oraciones: “Es más fácil conocer al hombre en general que a un hombre en particular”, o “Hay defectos que, bien manejados, brillan más que la misma virtud”.

“Es la prerrogativa de los grandes hombres tener solo grandes defectos”.

Rochefoucauld era un hombre que sabía dónde encontrar la paz: “Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.”

A continuación os dejo más de sus frases, variadas en sus mensajes, pero semejantes en su estilo, de veracidad y entendimiento del ser humano y de la vida.

“A veces creemos odiar la adulación y lo que se odia es la manera de adular”.

“Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad”.

“Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos”.

 

“El interés, que ciega a unos, deslumbra a otros”.

“El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo”.

“El valor perfecto consiste en hacer, sin testigos, lo que seríamos capaces de hacer delante de todo el mundo”.

“Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos”.

“Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros”.

“Hay defectos que, bien manejados, brillan más que la misma virtud”.

“La imperiosa necesidad de subsistir no debe obligar a un hombre a renunciar a su dignidad”.

“La felicidad estriba en nuestro placer y no en las cosas; somos felices por poseer lo que amamos y no por poseer lo que los demás juzgan deseable”.

“La inteligencia no podría representar mucho tiempo el papel del corazón”.

“Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos”.

“Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos en que nada nos afectan”.

“Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera”.

“Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes”.

“Solemos perdonar a los que nos aburren, pero no perdonamos a los que aburrimos”.

“Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse”.

“Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”.

“La mayor parte de los héroes son como ciertos cuadros; para apreciarlos no hay que mirarlos demasiado cerca”.

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