5 fábulas de Esopo que nos enseñan a ver el lado justo y precavido de las cosas 1

5 fábulas de Esopo que nos enseñan a ver el lado justo y precavido de las cosas

Esopo ha sido el mayor fabulista de la historia, uno de los primeros, y autor de la sombra que cobija a todos los demás, desde la antigua Grecia hasta nuestros días (pasando por Jean de La Fontaine, otro de los más grandes fabulistas de la historia).

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Imagen: Project Gutenberg vía Wikipedia

El mayor fabulista de la historia

Esopo, esclavo de profesión, trató en sus fábulas unas moralejas basadas en la reflexión posterior a un conflicto, situaciones siempre creadas a partir de una discusión de poder, capacidades, obligaciones,y diferentes conceptos que marcan las diferencias de clases, sociales y culturales. Sus fábulas siempre resultan universales; difícilmente utilizaba humanos en sus ejemplos, casi siempre las protagonizaban animales y, a veces, dioses, como ocurre en su obra maestra Bóreas y Helios:

Bóreas y Helios:

Bóreas y Helios disputaban sobre su fuerza. Resolvieron conceder la victoria a aquel de ellos que lograra despojar de su ropa a un caminante. Y Bóreas comenzó a soplar fuerte, pero, como el hombre se sujetaba la ropa, arreció más. Y el caminante, aún más agobiado por el frío, incluso se puso encima una prenda más gruesa, hasta que Bóreas, cansado, se lo pasó a Helios. Y este en primer lugar brilló moderadamente; cuando el hombre se quitó el más grueso de los mantos, despidió un calor más ardiente, hasta que el hombre, no pudiéndolo soportar, se desnudó y fue a bañarse a un río que fluía cerca.

Significado y Moraleja de Bóreas y Helios:

La moraleja nos dice que es más fácil convencer que obligar. Y como todas las moralejas de Esopo, es universal, extrapolable a cualquier situación, lo que nos hace reflexionar al respecto.

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Las fábulas de Esopo son extrapolables a prácticamente cualquier situación y conflicto del día a día

El labrador y la serpiente congelada de frío:

Esopo no solo fue liberado como esclavo, algo inusual en su época, sino que acabó siendo siervo del rey Creso, que le envió con riquezas a Delfos para realizar unas ofrendas a Apolo y repartir entre sus habitantes. Estos, al no ponerse de acuerdo, hicieron que Esopo decidiera devolver las riquezas al rey y que solo realizara la ofrenda a Apolo. El pueblo de Delfos decidió despeñar a Esopo, causando así su muerte. Esta historia, por desgracia, recuerda a la fábula El labrador y la serpiente congelada de frío:

“Un invierno, un labrador encontró una serpiente
aterida de frío. Compadecido de ella, la cogió y se la
puso en el pecho. Aquella, reanimada por el calor y
habiendo recobrado su propia naturaleza, mordió a su
bienhechor y lo mató. Y él, a punto de morir dijo: “Es
justo lo que me pasa, por haberme compadecido de un malvado”.

Esopo (Aisopos)

Significado y Morajela de: El labrador y la serpiente congelada de fríof

Esopo ya nos anticipaba la “paradoja de la tolerancia”. Una naturaleza malvada difícilmente cambia ante el trato humano.

Las fábulas de Esopo siempre generan dudas y una respuesta reflexiva; con atención, podemos entender las cosas más primitivas de la vida, aquellas que muchas veces pasamos por alto. Después de cada frase, hemos de dedicar unos minutos a la reflexión, porque siempre sacamos algo positivo de sus palabras.

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Dejaré algunas fábulas a disposición del lector, elegidas como grandes ejemplos de humanidad —la que puede tener un esclavo, después un liberto y luego, un siervo—, que nos ayudarán a entender la bondad de los corazones más humanos si dedicamos unos minutos de atención:

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Imagen: puroscuentos.com.ar

El león y el ratón agradecido

Un ratón se puso a corretear sobre el cuerpo de un león dormido. Este se despertó y lo atrapó; y estaba a punto de devorarlo. Pero, como el ratón le pidiera que lo soltase y le dijera que si lo salvaba se lo agradecería, el león, sonriendo, lo dejó libre. Ocurrió que, no mucho después, él se salvó gracias al ratón. Pues, cuando, capturado por unos cazadores, fue atado a un árbol con una soga, el ratón, que había oído sus lamentos, acudió y se puso a roer la soga y, una vez que lo hubo desatado, dijo: “Te reíste un día de mí, incrédulo de que yo pudiera devolverte el favor, pero ahora sabe bien que también hay agradecimiento de parte de los ratones”.

El perro que llevaba una campanilla

Había un perro que mordía sin motivo a todo el que se le acercaba. Su amo le colgó una campanilla para prevenir a todos. El perro presumía en la plaza agitando la campanilla. Una perra vieja le dijo: “¿Por qué te pavoneas?, no la llevas por tu valor, sino como prueba de tu maldad oculta”.

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El Viejo y la Muerte

En cierta ocasión un viejo que había ido a cortar leña recorría un largo camino cargado con ella. Tras dejar la carga en el suelo a causa de la fatiga de la caminata, llamó a la Muerte. Cuando se le apareció esta y le preguntó por qué la llamaba, el viejo dijo: “Para que me lleves la carga”.

Fabula de Esopo

Os recomendamos también leer estas fábulas de Esopo:

Androcles y el león
Bóreas y Helios
El abeto y el espino
El águila y el escarabajo
El águila y la zorra
El campesino y la serpiente
El cuervo enfermo
El cuervo y la zorra
El escorpión y la rana
El invierno y la primavera
El labrador y la víbora
El león enamorado
El león y el ratón
El león y el delfín
El ratón y la rana
El lobo y el busto
El niño que se ahogaba
El pastor mentiroso
El parto de los montes
El perro que llevaba un trozo de carne
El perro y la campanilla
El ratón de campo y el ratón de ciudad
El viejo y la muerte
El náufrago y el mar
La cigarra y la hormiga
La comadreja y el gallo
La comadreja y las gallinas
La gallina de los huevos de oro
La liebre y la tortuga
La rana que decía ser médico y la zorra
La rana que quiso ser buey
La zorra que nunca había visto a un león
La zorra y la cigüeña
La zorra y las uvas
Las ranas y su rey
Las ocas y las grullas
Los tres amigos
El ratón de ciudad y el ratón de campo
Zeus y la serpiente
Zeus y el tonel de los bienes

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