Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech fue un artista surrealista, nacido en Figueres hacia 1904, genio autoproclamado desde los quince años, figura impuesta en el tiempo de los mortales, hasta 1989, año en el que cesó su obsesión por el tiempo.

Artista narcisista de nacimiento, al igual que su genio creativo, empezó a hacerse notar en Cadaqués, población de la que jamás se desprendería. En 1922, se aloja en la Residencia de Estudiantes de Madrid para realizar sus estudios en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que sería expulsado por su incipiente egocentrismo.

Gran academicista, se fijó en la imagen de su camarada Diego Velázquez para dejarse el bigote, símbolo distintivo del artista, parcialmente rococó, y como todo artista inmortal, bebió del pasado y del presente para convertirse en un artista de futuro. Con referencias de Vermeer, el propio Velázquez, Rafael y Zurbarán, hasta sus contemporáneos surrealistas, como Man Ray, pasando por su admirado Picasso, en fase cubista. Dejó así patente su gusto por el tiempo; su arte marcó, o inició, a artistas que en ese momento no habían visto un lienzo, como Andy Warhol.

Salvador Dalí realizó en 1931 La persistencia de la memoria, obra cumbre de su personalidad, basada en el tiempo y el espacio, y quizá sea el primer cuadro donde realmente refleje sus prejuicios hacia el primero.

Su personalidad arrogante y egocentrista, junto a sus obsesiones personales, le hizo terminar entre Cadaqués y Púbol, en el castillo que mandó reconstruir a Gala, como un personaje enfermo y solitario. Durante sus últimos diez años de vida no pudo volver a realizar un dibujo. Habiendo dejado ya su legado a la eternidad, el marqués de Dalí de Púbol dejó este mundo para marchar a otro, el alucinante mundo del surrealismo, del que tanto había bebido.

Para reflexionar, os dejamos quince frases que reflejan el universo tiempo-surrealista de este —tanto amado (por su obra) como odiado (por su personalidad)— pintor.

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“El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan”.

“El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia”.

“Hoy, el gusto por el defecto es tal que sólo parecen geniales las imperfecciones y sobre todo la fealdad. Cuando una Venus se parece a un sapo, los seudoestetas contemporáneos exclaman: ¡Es fuerte, es humano!”.

“La geología tiene una tristeza apabullante que nunca podrá sacarse de encima. Esta tristeza proviene de la idea de que el tiempo trabaja en su contra”.

“La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella”.

“La vida es aspirar, respirar y expirar”.

“Lo menos que puede pedirse a una escultura es que no se mueva”.

“No te empeñes en ser moderno. Por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar ser”.

“La inteligencia sin ambición es un pájaro sin alas”.

“No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás”.


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