El 21 de septiembre de 1860 moría en el reino de Prusia Arthur Schopenhauer, el filósofo y pensador más importante en lengua alemana del siglo XX. En 1819 se publicó su obra magna El mundo como voluntad y representación, en la que se explora la ética, la estética, la ontología y la teoría del conocimiento con un tema central: El mundo.

Estudiante excelente: cursó Filología Clásica, Historia y Ciencias Naturales, pues consideraba que le ayudarían a ampliar sus conocimientos de filosofía. Su filosofía tardía bebe del budismo, el taoísmo y el hinduismo, así como de Kant, Platón y Spinoza. Todo el hace de su filosofía una de las más elaboradas de su siglo, con una evolución hacia la metafísica que influenciará posteriormente a escritores como Borges, Beckett o Unamuno, así como a científicos del calibre de Einstein.

Aun siguiendo siempre un pensamientos pesimista respecto a los seres humanos —tanto a nivel individual como a nivel social (en este campo más pesimista)—, la literatura de Schopenhauer refleja constantemente un punto de reflexión que nos hace llegar a un final más optimista. Esto lo podemos ver en la magnífica frase: “Bajo el imperio de un interés amoroso, desaparece todo peligro y hasta el ser más pusilánime encuentra valor”.

Gran estudioso del comportamiento del mundo, tanto a nivel natural como a nivel humano, Schopenhauer realizó una de las más bellas reflexiones sobre la naturaleza en relación a la humanidad: “Debo confesarlo sinceramente. La vista de cualquier animal me regocija al punto y me ensancha el corazón, sobre todo la de los perros, y luego la de todos los animales en libertad, aves, insectos, etc. Por el contrario, la vista de los hombres excita casi siempre en mi una aversión muy señalada, porque con cortas excepciones, me ofrecen el espectáculo de las deformidades más horrorosas y variadas: fealdad física, expresión moral de bajas pasiones y de ambición despreciable, síntomas de locura y perversidades de todas clases y tamaños; en fin, una corrupción sórdida, fruto y resultado de hábitos degradantes. Por eso me aparto de ellos y huyo a refugiarme en la naturaleza, feliz al encontrar allí a los brutos”.

Schopenhauer pensó que el ser humano no vive en el pasado ni en el futuro, sino siempre en el presente. Aún así, su literatura y pensamiento parecen perdurar eternamente, hasta el punto que, hoy en día, sigue siendo uno de los filósofos más leídos, tanto para estudiosos de filosofía como para el público de interés general. Esto se debe, en gran medida, a sus altas dosis de humanidad en relación a la época en que vivía.

Tan solo le podemos reprochar un pensamiento falócrata, que ya vino inculcado desde su educación y que jamás fue corregido; cosa común a principios del siglo XIX.

Les dejo con 12 frases que dejan una pequeña pincelada de Schopenhauer, una persona que ayuda a reflexionar, y mucho, sobre las cosas más trascendentales de la vida.

“A la filosofía nada mejor podría ocurrirle que esto: que se suprimieran todas las cátedras universitarias de filosofía. Con ello se eliminarían el mayor de todos los inconvenientes, a saber: que quienes buscan la verdad colisionen con quienes solo buscan un pedazo de pan y cuyas disputas y políticas perturban de múltiples modos a aquellos, pero nunca los ayudan”.

“La especie más barata de orgullo es el orgullo nacional. Pues denota en el que adolece de él la falta de cualidades individuales de las que pudiera estar orgulloso, ya que si no, no se aferraría a lo que comparte con tantos millones.”

“Cuanto más vulgar e ignorante es el hombre, menos enigmático le parece el mundo; todo lo que existe y tal como existe le parece que se explica por sí solo, porque su inteligencia no ha rebasado aún la misión primitiva de servir a la voluntad en calidad de mediadora de motivos”.

“El medio más seguro para no llegar a ser muy infeliz es no pretender ser muy feliz”.

“Hay que pensar como la minoría y hablar como la mayoría”.

“La conmiseración con los animales está íntimamente unida con la bondad de carácter; de tal manera que se puede afirmar, de seguro, que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona”.

“La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”.

“Solo se puede ser totalmente uno mismo mientras se está solo: quien, por tanto, no ama la soledad, tampoco ama la libertad; pues únicamente si se está solo se es libre”.

“Los hombres vulgares solo piensan en cómo pasar el tiempo. Un hombre inteligente procura aprovecharlo”.

“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”.

“Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta”.

“Tanto prevalece la salud por sobre todos los bienes exteriores que probablemente un mendigo sano sea más feliz que un rey enfermo”.


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