Desmontando mitos: los solicitantes de asilo y los migrantes aportan más de lo que reciben

Aumento del PIB, ingresos por impuestos y un ligero aumento del paro… según muchos políticos, los refugiados suponen un incremento de los gastos “que no podemos asumir”. Sin embargo, las cifras dicen todo lo contrario: los solicitantes de asilo y las personas migrantes empiezan a “devolver” el dinero que los países se gastan en ellos nada más llegar.

Al menos, esto es lo que asegura un estudio llevado a cabo en varios países de Europa occidental durante treinta años. Con estos datos se confirmaría la idea de muchos economistas de que la inmigración mejora la economía de los países, y tiraría por tierra los discursos populistas e incendiarios que muchos partidos políticos difunden por toda Europa.

¿De qué estudio estamos hablando?

Un grupo de investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) ha publicado en la revista Science Advances  un informe, fruto de 30 años de investigación, titulado Evidencias macroeconómicas de que los solicitantes de asilo no suponen “una carga” para los países de Europa occidental. En él, demuestran que los migrantes y los solicitantes de asilo empiezan a impactar positivamente en la economía ya en su primer año en el país de llegada.

El cartel reza “tratar a los refugiados como el problema es el problema”. Imagen: Takver vía Flickr

El estudio ha investigado varios factores económicos relacionados con la llegada “masiva” de migrantes a 15 países europeos (entre ellos España) entre los años 1985 y 2015.

Los resultados de este estudio: ¿cuál es el verdadero impacto de refugiados y migrantes?

El estudio lo deja bien claro: cuando la tasa de migrantes por cada mil habitantes sube en un punto, entonces el PIB per cápita sufre una mejoría durante los cuatro años siguientes. Además, mejora la recaudación de impuestos y, de manera modesta, se reduce el paro.

Refugiados y posibles solicitantes de asilo sirios y afganos llegan a las costas griegas. Imagen: Ggia vía Wikimedia Commons

Aunque esta mejoría en la economía sea más marcada con los migrantes, con los refugiados y solicitantes de asilo se produce un efecto similar. El director de la investigación del CNRS explica que “el impacto económico de los solicitantes de asilo es menor que el de los migrantes permanentes. Esto se debe a que, en general, los que piden asilo no pueden trabajar durante el tiempo en que la administración revisa su solicitud”.

Los beneficios en la economía de la llegada de solicitantes de asilo

Luigi Minale, profesor de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, asegura que sus investigaciones sobre las olas migratorias de 2015 han demostrado que no se ha producido ningún efecto negativo en el mercado laboral ni en la economía tras esas “llegadas masivas”. Es más, asegura que es prácticamente imposible encontrar ejemplos de impactos negativos de la llegada de migrantes ya sea en la actualidad o en el pasado. Sin embargo, asegura que los efectos positivos se hacen ver: mayor innovación, mejora de la fiscalidad y la recaudación de impuestos y, ya de paso, rejuvenecimiento de la población.

Imagen Creative Commons: athens.indymedia.org

Para muchos economistas, como David Card de la Universidad de California en Berkeley, “las políticas antiinmigración serán contraproducentes y acabaremos viendo una ralentización del crecimiento en el futuro”, debido especialmente al envejecimiento de la población en Europa y países como Japón.

Ya tenemos nuevas razones para gritar “refugees welcome”.

Artículo original: El País

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