Repair Cafés: reparar en vez de tirar. Iniciativa contra el consumismo. 1

Repair Cafés: reparar en vez de tirar. Iniciativa contra el consumismo.

Ya no hace falta que tires tus objetos cuando no funcionan. Los Repair Cafés son encuentros informales para reparar objetos de uso cotidiano. Se puede llevar cualquier cosa estropeada y un voluntario experto te lo arregla totalmente gratis. Son espacios donde además de tomar un café le puedes dar una segunda vida útil a tus pertenencias rotas o en mal estado, apostando así por un modo de consumo más amigable con el planeta.

Este video muestra lo que es un Repair Café, por qué los voluntarios participan, por qué los vecinos pasan por ahí con sus aparatos rotos y por supuesto también: cómo inaugurar un Repair Café en tu propio domicilio.

La iniciativa nació en Holanda; pretende terminar con la cultura del desperdicio y crear nuevos espacios comunitarios de ayuda mutua. El concepto nació en el año 2009. El primer Repair Café tuvo lugar en la ciudad de Amsterdam. Actualmente ya existen más de 1.100 Repairs Cafés en el mundo. Además de Holanda, también hay Repair Cafés en Bélgica, Alemania, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, España, incluso se crearon Repair Cafés en India y Japón.

Fuente: http://www.farnham.gov.uk/
Fuente: farnham.gov.uk

Estos espacios pretenden revisar nuestra sociedad enfocada al consumismo y estimular lazos más fuertes entre los vecinos para la cooperación. Dejar de “comprar y tirar” contemplando la posibilidad de reparar para fomentar una comunidad de aprendizaje en torno a los objetos.

La fundación Repair Café tiene como meta: volver a introducir la reparación en la sociedad local, difundir los conocimientos sobre la reparación y fomentar la cohesión social estableciendo contacto entre vecinos. En los locales de Repair Café hay herramientas y materiales disponibles para reparar toda clase de objetos: ropa, muebles, aparatos eléctricos, bicicletas, juguetes, etc.

Fuente: http://www.wehatetowaste.com/
Fuente: wehatetowaste.com
Fuente: lasegunda.com
Fuente: lasegunda.com
Actualmente, hay 29 países, repartidos por los seis continentes, con un Repair Café. Fuente: https://repaircafe.org
Actualmente, hay 29 países, repartidos por los seis continentes, con un Repair Café. Fuente: https://repaircafe.org

Los Repair Cafés, el “Maker Movement”, el consumo colaborativo, la economía circular y el decrecimiento son tendencias internacionales de reducción del consumo que se vuelven cada vez más populares. Reparando se extiende la vida útil de las cosas evitando que se conviertan en residuos; en este sentido, es un acto de sustentabilidad.

¿Qué te pareció esta idea? ¿Hay algún Repair Café en tu ciudad? Cuéntanos tu experiencia. 

María Hidalgo | Diseño Social EN+

Alternativas a la obsolescencia programada

Curiosidades cotidianas: antes un frigorífico duraba treinta años, ahora seis. Las medias de nailon prácticamente irrompibles se dejaron de fabricar. Ahora, tenemos baterías que se “mueren” a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas… ¿Por qué, pesar a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Qué empresas encabezan el ranking de “kamikazes tecnológicos”?

La obsolescencia programa está al orden del día, pero ¿quién se lleva la palma? Entre finales de 2016 y principios de 2017, muchos usuarios de una impresora Epson recibieron un mensaje alertándoles de que había una actualización de seguridad disponible para el firmware de su impresora. Tras proceder a la instalación y al querer volver a utilizar la impresora, un mensaje les alertaba de que los cartuchos de tinta no podían utilizarse. Eran cartuchos genéricos y no de Epson. La Electronic Frontier Foundation ha interpuesto una queja oficial contra Epson en el estado de Texas en Estados Unidos.

La obsolescencia, programa o percibida, es especialmente apreciable en los smartphones (teléfonos móviles inteligentes) donde en España el margen se ha estrechado un 30% en los últimos años.

La introducción al código penal en una práctica de la cual se abusa en muchos procesos productivos, la fabricación de electrodomésticos y aparatos electrónicos, bombillas, etcétera, se debe a una enmienda de los Verdes en el proyecto  de ley de la transición energética, que considera la obsolescencia programada premeditadamente un engaño y un fraude.

Los Verdes son el grupo político que más ha combatido esta práctica por considerarla muy dañina para el medioambiente y la sostenibilidad.

El espíritu de resistencia de los consumidores hacia la obsolescencia programada, la estrategia comercial de reducir deliberadamente la vida de un producto para incrementar su consumo, está creciendo. Y a esa tendencia opositora se suman ahora las propias empresas. Frente a los muchos fabricantes que diseñan productos o servicios de tal modo que, tras un periodo de tiempo calculado de antemano, se vuelven obsoletos o inservibles consiguiendo el incremento de las ventas y la aceleración del consumo, hay otros tantos dispuestos a abandonar esas prácticas. Un ejemplo muy conocido en Euskadi es el de Koopera, un proyecto dedicado a la reutilización de aparatos eléctricos y electrodomésticos.

Esta organización y el resto de las que rechazan la elaboración de productos diseñados para morir rápidamente, podrán ser distinguidas con un sello que certifique ese buen hacer.  Se trata del sello ISOPP, innovación Sostenible sin obsolescencia programada, al que puede aspirar cualquier organización que cumpla un decálogo de buenas prácticas. Entre ellas destacan que los productos sean reparables por un coste menor al de comprar uno nuevo o que la garantía del producto sea superior a los dos años obligatorios por ley. Lo novedoso de este sello es que se otorga además de manera gratuita.

Manuales para reparar aparatos electrónicos tú mismo

Se establece así la necesidad de transformar nuestro imaginario dominante de despilfarro contrarrestando la obsolescencia programada, es decir, la práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo. Los Repair Cafés están en sintonía con las medidas que está tomando el gobierno sueco contra el consumo desmedido.  El gobierno sueco se propone enfrentarse a la cultura de lo desechable reduciendo los impuestos  sobre las reparaciones de todo tipo (desde lavarropas hasta electrodomésticos y bicicletas). El objetivo es que ya no tenga sentido desechar y volver a comprar objetos nuevos.

Para poner de manifiesto la mala praxis de las grandes empresas y que gracias a la presión ciudadana (y de sus propios compradores) decidan mejorar, Greenpeace y iFixit han realizado un interesante estudio donde podemos valorar las empresas y sus principales productos. Además, han creado una página web colaborativa en la que puedes encontrar manuales para reparar aparatos electrónicos.

View this post on Instagram

“Soy #ecologista pero no compro productos sostenibles. Me gusta cuidarme pero compro comida basura. Estoy en contra de la esclavitud pero tengo producto realizados en condiciones infrahumanas” ¿Eres de los que aún piensa así? Cuando compramos algo, estamos dando nuestro apoyo e inversión indirecta de un tipo de mundo concreto. Somos financiadores de todas esas prácticas que nos aterran o aquellas que hacen de este mundo un lugar mejor para todos. Cada artículo que hay en nuestras casas, en nuestro cuerpo o en nuestras vidas, es una apuesta no sólo estética o económica. Es una apuesta por un estilo de vida y sociedad. Es nuestra cara de presentación al mundo pero también, nuestra forma de moldear el mundo. Ya hay varias universidades de todo el mundo que estudian este curioso fenómeno. ¿Qué nos frena para tener una vida más acorde con nuestros ideales? ¿Qué nos impide unirnos para construir un mundo más justo para todos? ¿Por qué no valoramos aquellos productos que realmente están cargados de ética, estética y valor? Hay  nuevas iniciativas que enriquecen las alternativas consumistas como la economía colaborativa, en la que compartir es la base, o la Economía del #BienComún, que traza unas reglas económicas que ponen el beneficio social en el foco. A esto tenemos que unirle por supuesto el consumo local y lo próximo también se ha convertido en uno de los principales criterios del ocio y del consumo responsable. Aplicar criterios como cercanía, pequeña escala, tiendas de barrio, durabilidad, fácil reparación, segunda mano, alimentos ecológicos y de temporada, cooperativas de empleo, finanzas éticas. Y también, por #ética, no comprar ciertas marcas, ciertos productos. Consumir menos; consumir mejor. #elcambioerestu @bioshopelcambio @naturamlg

A post shared by DISEÑO SOCIAL (@disenosocial) on

Deja una respuesta