¿Por qué odio la religión, pero amo a Jesús? 1

¿Por qué odio la religión, pero amo a Jesús?

Jesús vino al mundo para difundir el mensaje de Dios, un mensaje que no necesariamente ha difundido la Iglesia católica del mismo modo. La Iglesia, una organización creada por el hombre y bajo la dirección del hombre, que ha buscado perpetuarse en la historia. Amar a Jesús no necesariamente significa amar la religión católica. Éste es el mensaje que nos deja el siguiente vídeo.

Mientras Jesús, en un gesto de humildad, se arrodillaba y limpiaba los pies de sus apóstoles, la Iglesia construía grandes catedrales explotando a cientos de trabajadores. Mientras Jesús venía de una familia pobre y vivía en la absoluta austeridad, la Iglesia acumulaba poder y grandes riquezas. Mientras Jesús sembraba el mensaje de la paz por doquier la Iglesia se aliaba con reyes y luchaba para mantener el control cristiano en las cruzadas.

«Parte un madero y allí estoy yo; levanta una piedra y me encontrarás allí», evangelio según san Tomás.

Original: Jefferson Bethke

Ver esta publicación en Instagram

Cuando #Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades, la pregunta recurrente que le hacían los estudiantes era: -¿Cree Ud. en Dios? Y él siempre respondía: -Creo en el Dios de #Spinoza. Os contamos cómo es el Dios de Spinoza en palabras de Anand Dilvar: “Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro! Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas. Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu amor! Esa es la forma de alabarme. Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.

Una publicación compartida de DISEÑO SOCIAL (@disenosocial) el