La tecnología nos facilita enormemente la vida. El invento del móvil y, más tarde, la llegada de los smartphones nos han abierto puertas a posibilidades que ni siquiera podíamos imaginar. Sin embargo, cuando usamos la tecnología sin límites, dejando que nos absorba, corremos ciertos riesgos, como encerrarnos cada vez más en nosotros mismos y distanciarnos del resto de las personas. Ese ha sido el tema que ha inspirado a un fotógrafo callejero a tomar una serie de fotos en las que se pueden apreciar a personas completamente absortas en sus móviles, sin prestar atención a quienes les rodean.

Cámara en mano, Babycakes Romero recorrió las calles para captar momentos cotidianos con los que cualquiera se puede identificar. Su serie La muerte de la conversación pretende sensibilizarnos sobre el uso excesivo del móvil.

Imagen: Babycakes Romero

Imagen: Babycakes Romero

El fotógrafo explica que comenzó a “a fotografiar a las personas con sus móviles porque captaba cierta simetría en ellos que era interesante a nivel visual, pero luego seguí haciéndolo y pude notar la tristeza inherente a ese acto. Antes de que se inventaran los móviles, las personas no tenían otra alternativa que interactuar. Sin embargo, ahora ya no es necesario pues podemos ‘fingir’ que estamos haciendo algo muy ‘importante’ en nuestros móviles en vez de pensar en algo que decir. Es la muerte de la conversación. Creo que aumenta el dolor social“.

Imagen: Babycakes Romero

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El 90% de las personas reconoce que prácticamente no se separan de su smartphone, los llevan consigo todo el tiempo.

Los smartphones se colaron en nuestras vidas con dos promesas muy tentadoras: nos prometieron que nunca más estaríamos solos y nunca nos aburriríamos. Y ni siquiera necesitamos involucrarnos al 100%, basta acceder a cualquier aplicación para “conectar” con alguien o entretenernos y darle esquinazo al aburrimiento y la soledad.

Las relaciones sociales cara a cara, al contrario, demandan un mayor esfuerzo. De hecho, se ha demostrado que incluso pueden llegar a drenar la energía de las personas extrovertidas. Debemos pensar continuamente qué decir y cómo decirlo, intentando huir de los largos e incómodos silencios. Sin embargo, recurrir a los smartphones porque son la opción más fácil terminará pasando una gran factura a nuestras relaciones interpersonales, afectando su calidad.

Imagen: Babycakes Romero

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Investigadores de la Universidad de Virginia Tech analizaron la interacción de 100 personas, quienes debían charlar durante 10 minutos sobre un tema trivial o sobre asuntos significativos. Luego, cada quien daba su impresión acerca de la conversación. Así se descubrió que la simple presencia de un smartphone generaba sentimientos de desconexión, haciendo que uno de los interlocutores se sintiera más alejado emocionalmente del otro. La persona que tenía el móvil era percibida como más desinteresada y menos empática, a la vez que la conversación resultaba menos satisfactoria.

Imagen: Babycakes Romero

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Otro experimento similar realizado en la Universidad de Essex desveló que la mera presencia de un móvil encima de la mesa mientras hablamos hace que percibamos a esa persona de manera más negativa. Es probable que esto se deba a que realizamos una asociación inconsciente, creyendo que esa persona le da más valor al móvil y lo que este representa que a la conversación que estamos manteniendo.

Imagen: Babycakes Romero

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Un estudio realizado en la Universidad Baylor comprobó cómo el móvil afecta las relaciones de pareja. Después de entrevistar a 453 adultos descubrieron que el hecho de que una de las personas usara continuamente el móvil, sobre todo mientras una de ellas intentaba mantener una conversación, generaba conflictos en la pareja y disminuía el nivel de satisfacción con la relación, conduciendo en algunos casos a la aparición de cuadros depresivos.

Imagen: Babycakes Romero

Imagen: Babycakes Romero

Imagen: Babycakes Romero

No podemos renunciar a los smartphones, ya que estos dispositivos contienen cada vez más servicios y funciones indispensables para la vida moderna. Sin embargo, podemos hacer un uso mucho más racional. Una buena idea consiste en crear espacios libres de tecnología en los que simplemente conversemos, mirándonos a los ojos y sin sentir la ansiedad de que nos estamos perdiendo algo “importante” en la red. Es una apuesta que vale la pena, en todos los sentidos.

¡Desconéctate de vez en cuando!


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