Te desvelamos la importante lección que se esconde detrás de "Avatar"

Cada mañana, al llegar a la parada del autobús, saludo a las personas que se encuentran esperando y, también, cada día, obtengo reacciones diferentes. No obstante, casi siempre son positivas, y aunque pensemos que es un gesto sin importancia, puede suponer un gran cambio tanto para la persona que lo da, como para la que lo recibe. El saludo satisface la necesidad de los seres humanos de ser reconocidos, aceptados y valorados. De ahí, la variación en el estado de ánimo de una persona que se sienta ignorada o que no ha sido bien recibida.

Según Peter Senge, en ciertas tribus de Sudáfrica, el saludo entre las personas es «sawu bona», que significa «te veo» y contestan con «sikkhoma», que quiere decir «estoy aquí». Esto implica que la condición necesaria para la existencia de una persona es que la otra le haya visto, le reconozca. Nos saludamos para reforzar nuestra identidad y pertenencia. Es decir, soy yo porque nosotros somos.

Y es que precisamente en Avatar también nos aparece el saludo «te veo» entre los protagonistas. Toda esa significación y trascendencia querían transmitir los guionistas al escoger ese saludo. Yo soy tú y tú eres yo, todos estamos interconectados y conectados con el mundo que nos rodea. De ahí, la implicación y fuerza de tales palabras.

La campaña “Seamos protagonistas, contagiemos valores” de 2014 ha sido creada por Comité Interreligioso por la Paz (COMIPAZ), radicado en Argentina.

Querido/a  lector/a, te veo.

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