La ONG holandesa Free a Girl ha creado la Escuela por la justicia (School for Justice), un proyecto destinado a frenar el horror por el que tienen que pasar miles de niñas la India. 1,2 millones de menores son víctimas de prostitución infantil y tráfico de seres humanos en este país asiático, un fenómeno que ni la estricta legislación india ha conseguido erradicar. Muchas regiones del país aceptan socialmente la prostitución infantil y la justicia tan solo condena a un 23% de los proxenetas denunciados.

Ante estas terribles cifras, proyectos como Free a Girl son sumamente necesarios para concienciar y sensibilizar a la sociedad y, sobre todo, para darle una segunda oportunidad a las jóvenes que se han visto forzadas a prostituirse. La Escuela por la justicia abrió sus puertas el pasado abril de la mano de Evelien Hölsken para enfrentarse al estigma que persigue a las supervivientes de tráfico humano en la India.

Para habilitar los subtítulos en español: haz click en el botón CC. Después, en la ruedecilla que hay a su lado. Selecciona “subtitles” y “auto-translate”. Elige “español/Spanish” y ¡listo!

En la actualidad, Free a Girl está ayudando a 19 jóvenes que sobrevivieron a años de abuso por parte de proxenetas y clientes, que fueron vendidas por sus familias y que se vieron forzadas a prostituirse a una edad muy temprana. El proyecto les ofrece la educación necesaria para acceder a la universidad, conseguir una beca y estudiar Derecho. De esta manera, regresarán a la sociedad con un título que les ayude a salir del círculo de violencia y abusos en el que se vieron obligadas a vivir y, lo más importante, a ayudar a otras niñas en su situación.

Evelien Hölsken asegura que el objetivo de Free a Girl es empoderar a las víctimas y supervivientes y darles todas las herramientas necesarias para que puedan cambiar la forma en que la justicia india lucha contra el tráfico de seres humanos desde dentro. Además, el proyecto intenta cambiar la forma en que estas chicas son vistas dentro de su propia sociedad.

“En la India estas chicas no son vistas como víctimas, sino como mujeres de mal vivir o simplemente demasiado vagas para trabajar”, explica Hölsken.

Las historias detrás de la Escuela por la justicia

Por motivos de seguridad, la ONG no revela los nombres reales de las primeras chicas que se han unido al proyecto, pero sí algunos de sus testimonios que puedes encontrar a continuación:

“La sociedad nos sigue tratando como algo ajeno, casi como un insecto que no tiene derecho a vivir o a formar parte de la sociedad. Mi familia sigue sin aceptarme”. —Kalyan

Estas son las 19 valientes que se han unido a la primera promoción de la Escuela por la justicia

“La policía me rescató después de que alguien que trabajaba en la zona avisase a la policía. La gente del burdel ni siquiera fue arrestada. Por eso, quiero luchar contra la explotación sexual infantil y ayudar a otras como yo. Estoy entusiasmada con la idea de convertirme en abogada y, por eso, me uní al proyecto”. —Sangita

El proyecto cobró vida en Ámsterdam cuando la agencia de publicidad J. Walter Thompson se propuso crear una campaña para la ONG Free a Girl. Juntas decidieron ponerse manos a la obra y hacer algo para cambiar la situación. Bas Korsten de J. Walter Thompson explica que el sistema no se cambia solo con ayudar a diecinueve chicas, pero “así es como se empieza: ellas se convertirán en agentes del cambio, la gente empezará a hablar del proyecto y las presiones internacionales presionará para que el sistema cambie”:

Eso sí, no se trata de un proyecto barato. Free a Girl se gasta al año 2.970 euros por chica para poder proporcionarles toda la educación necesaria y satisfacer sus necesidades básicas. Esto suponen alrededor de 56.500 euros al año que la ONG consigue a través de donantes holandeses, aunque esperan empezar a conseguir donaciones internacionales también.

Free a Girl ayuda a jóvenes víctimas de tráfico humano a darle un vuelco a su vida y luchar contra el sistema desde dentro

Desde Free a Girl son muy optimistas con su iniciativa, tanto que ya están pensando en ampliar el programa y llevarlo a Brasil, país en el que, según UNICEF, al menos 250.000 niñas son forzadas por sus familias a ejercer la prostitución para garantizar una fuente de ingresos fija en el hogar.

“La historia de cada una de estas chicas es muy importante. Fueron víctimas de tráfico humano, fueron vendidas; no fue su elección. Son muy valientes y, por ello, estamos muy orgullosos de ellas. Si nadie lo denuncia, nada cambiará”. —Evelien Hölsken


¿Quieres recibir más historias como esta por email?

Suscríbete a nuestra Newsletter: