Cerca de un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba en la basura. En Europa, en concreto, desperdiciamos 179 kilos de comida por cabeza al año. Mientras esto sucede, 800 millones de personas pasan hambre a lo largo y ancho del planeta. Cifras que, sin duda, invitan a reflexionar sobre la urgente necesidad de encontrar formas creativas para compartir la comida. Esta es la historia de una de ellas.

La icónica calle Ponsonby Road de Auckland (Nueva Zelanda) es protagonista de una campaña de alimentos. Esta calle se extiende a lo largo de Newton, la Bahía de Freemans y el barrio con el que comparte su nombre. El proyecto se llama Little Free Food Pantry y, gracias a él, cualquier persona que necesita el alimento puede cogerlo, sin preguntas, un sistema democrático en el que algunos cogen cosas y otros las dejan.

Un chico haciendo uso de la despensa en la calle. Imagen: Kay Parish / supplied

La idea la tuvo Parish, una residente de la zona, tras descubrir un movimiento similar donde los “vecinos ayudan a vecinos” y que se ha llevado a cabo con mucho éxito en los Estados Unidos. Tras comentarlo en la comunidad de su iglesia, decidieron instalar su despensa y Parish se aseguró de que se llenara de alimentos.

Toda la comunidad contribuye para conseguir que la despensa se vuelva sostenible de forma autónoma sin que los miembros de la comunidad religiosa que la colocaron inicialmente tengan que llenarla todos los días. Es necesario que salga adelante, ya que cada día acaba vacía, síntoma de que  hay muchas personas necesitadas.

Dando visibilidad a este proyecto esperan que, poco a poco, se sumen más personas con pequeñas contribuciones. Pero, sobre todo, Parish espera que el proyecto se replique en otras iglesias y comunidades, y creen sus propias despensas de comida gratis.

La despensa se encuentra fuera de la Iglesia Unitaria en Ponsonby Road. Imagen: Kay Parish / supplied

La falta de vivienda y la pobreza son abundantes en Auckland. En una ciudad con casi un millón y medio de habitantes, más de 23.000 personas no tienen un lugar para dormir.

Pero este proyecto neozelandés no es el único en el mundo. Otro proyecto similar es, por ejemplo, el berlinés Food Sharing, con el que un grupo de jóvenes alemanes montó en 2014 una red digital para entregar y recoger comida. En ella, los particulares ofrecen productos que los interesados pueden recoger en sus casas o acercan los alimentos a neveras solidarias y puntos de intercambio.

¿Participarias en una iniciativa así? ¿Organizarías una en tu barrio? ¿Conoces alguna en tu área?


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