“Auroville quiere ser una ciudad universal donde hombres y mujeres de todos los países puedan vivir en paz y armonía sin importar sus creencias, su ideología o su nacionalidad. El objetivo de Auroville es la unidad humana”.

Con este lema se creó en 1968 el asentamiento utópico de Auroville, una pequeña ciudad india que, a punto de cumplir 50 años, es para muchos un magistral experimento de convivencia y, para otros, un parque temático para turistas.

Un nuevo tipo de sociedad: ¿realidad o utopía?

Auroville es el sueño de Sri Aurobindo y Mirra Alfassa hecho realidad a través de un refugio para personas que ven el mundo de manera diferente.

En 1968, un grupo de personas a los que Aurobindo y Mirra lideraron se instaló en la costa de Tamil Nadu (India) con la idea de crear una sociedad sin policía, en la que no se manejase el dinero, sin religiones y en la que cada miembro aportase su habilidad al conjunto de la comunidad. Doce virtudes eran las que guiaban a aquel grupo de soñadores: igualdad, generosidad, receptividad, perseverancia, humildad, sinceridad, gratitud, aspiración, coraje, bondad, paz y progreso.

Auroville se fundó en 1968 para llevar a cabo la idea de ciudad que tenían sus fundadores y las cinco mil personas que se instalaron allí

El objetivo inicial de Sri Aurobindo y Mirra Alfassa (hoy considerados padre y madre de Auroville) era construir una ciudad para cincuenta mil personas. Sin embargo, hoy en día los residentes tan solo ascienden a seis mil personas de más de treinta y seis nacionalidades. La mitad de su población es india y solo 2700 personas tienen derecho a voto en el país.

La vida en Auroville

Aunque el número de habitantes parezca pequeño, tenemos que ser conscientes de que esta ciudad experimental está a punto de cumplir medio siglo y eso no es algo sencillo de conseguir. La vida en Auroville no está hecha para todo el mundo.

Sus habitantes cuentan que es muy común encontrarse con gente que llega entusiasmada a la ciudad, pero que abandona pronto porque les parece muy complicado adaptarse. Además, no todo el mundo puede quedarse: algunas personas no cumplen los requerimientos básicos (no colaboran con su trabajo, alteran el orden…) y son rechazadas por la comunidad.

La forma de vida de la población de Auroville es completamente alternativa: conviven y tienen un sentido de comunidad poco convencional. Además, el sistema de enseñanza de su escuela se adapta a las necesidades de los niños y a su curiosidad. En esta utopía hecha realidad solo se consumen productos orgánicos y no se vende alcohol. Además, no existe el dinero como tal (el trueque está a la orden del día) y son los propios ciudadanos los que la gobiernan a través del consenso.

Sus habitantes aseguran que Auroville se trata de una ciudad autosuficiente gracias al turismo, a la exportación de artesanía y a los proyectos musicales y artísticos que desarrollan.

Además, Auroville cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, la UNESCO o el gobierno de la India.

Esta ciudad acepta 120 habitantes nuevos al año (y hay hasta lista de espera para poder mudarse) y nadie queda excluido. Incluso los dalit, la casta más baja de la India, son bienvenidos. Además, Auroville se divide en diferentes proyectos (de agricultura, de arquitectura, de salud e higiene, de servicios públicos, de arte y cultura, de meditación…) que hacen que el lugar se mantenga a flote.

En Auroville existen diferentes proyectos que gestionan los miembros de la comunidad. Imagen: Auroville Earth Institute

La cara oscura de Auroville

Al no tener unas fronteras bien definidas (iría poco a tono con la libertad que intenta transmitir) muchos restaurantes, centros de yoga y demás comercios utilizan el nombre de la ciudad para estafar a los turistas. Algo que trae de cabeza a los locales, que ya están buscando soluciones.

Además, sus 32 entradas sin valla de por medio han generado algo de inseguridad: varias mujeres han denunciado ataques por parte de gente de poblaciones vecinas a los que no les gusta nada la forma de vida en Auroville. Por desgracia, también son bastante frecuentes los robos a turistas (aunque esto no nos sorprende tanto).

¿Hay vida más allá de Auroville?

Más allá de los pequeños problemas de inseguridad (que no se diferencian de los existentes en otras poblaciones), el mayor problema de los moradores de esta curiosa ciudad es qué hacer cuando quieres irte. Tras vivir años sin generar dinero es bastante complicado comprar un billete para empezar de cero en cualquier otro lugar. Aunque este no es el único problema: se han dado muchos casos de personas que abandonan Auroville y vuelven al cabo de un tiempo porque no son capaces de integrarse socialmente en ninguna otra parte. 

“Auroville no es un refugio, es un pequeño laboratorio para trabajar con las enfermedades del ser humano y buscar una cura. Todo lo que sucede en el mundo exterior sucede también aquí” explica Joseba, un vasco que lleva veintidós años allí.


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