Cómo convertir un aeropuerto abandonado en un fantástico parque de recreo

Las fotografías de este post se sitúan en un aeropuerto abandonado en la República Democrática del Congo, después de la caída del dictador Mobutu en 1997 tras más de 30 años de dictadura.

A partir de entonces, el segundo país más grande de África tendrá 20 años de inestabilidad, entre guerras civiles y levantamientos. En la frontera con Ruanda está la ciudad de Goma: 1,1 millones de personas que viven a 1.500 metros de altitud, dominada por los 2.000 metros del volcán Nyiragongo. Fue también el lugar del largo asedio de las tropas ruandesas que ayudaron a Laurent-Désiré Kabila a llegar al poder en 1997.

Es por esta razón que el aeropuerto, atrapado entre la amenaza natural y las amenazas políticas internas para el país, fue borrado del mapa. En el año 2002 se firmó su sentencia de muerte: la erupción el volcán dañó sus pistas.

Diez años más tarde, parece como si casi nada hubiera cambiado. El polvo y las telarañas se han instalado en las estructuras de los aviones que permanecieron en la pista.

En diciembre de 2012, Michael Christopher Brown aprovecha el ataque de una milicia que expulsa a los rebeldes que aún ocupaban el aeropuerto, por lo que hasta entonces estaba poco frecuentado. Este fotógrafo estadounidense captura entonces un lugar otrora popular por sus conexiones internacionales. Una vez inutilizable, sirve a los niños de la zona como lugar de juego.

Michael Christopher Brown es conocido por sus reportajes fotográficos como los de la isla de Shakhaline, China o de la revolución en el Líbano en 2009. Desde 2012, realiza una gira por África, dando vista en su cuenta de Instagram de los ricos en todos los continentes de vista.










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