El primer mapa corporal de las emociones: un estudio revela cómo afectan las sensaciones a tu cuerpo

Investigadores finlandeses han creado el posiblemente primer mapa corporal de las emociones. A cada emoción, responde una determinada zona del cuerpo y esto sucede con personas que hablan diferentes lenguas o pertenecen a distintos países. Así pues, el estudio concluye que la localización física de las emociones es universal e independiente de la cultura. Aquí debajo te dejamos el primer mapa corporal de las emociones.

La mayoría de los participantes en el estudio coincidieron en señalar las mismas zonas del cuerpo para la misma emoción. / Cortesía de: courtesy of Lauri Nummenmaa, Enrico Glerean, Riitta Hari, and Jari Hietanen

La mayoría de los participantes en el estudio coincidieron en señalar las mismas zonas del cuerpo para la misma emoción. / Cortesía de: courtesy of Lauri Nummenmaa, Enrico Glerean, Riitta Hari, and Jari Hietanen

Todas las emociones básicas, desde la ira hasta la tristeza, tienen un correlación corporal. El nerviosismo ante una entrevista de trabajo puede provocar sudoración en las manos y la tristeza, pesadez en las piernas según informan en Materia. Son mecanismos biológicos que preparan o responden a estímulos del entorno. Pero no está claro si ante metáforas como la de las mariposas en el estómago todos sinten el revoloteo de estos lepidópteros en la misma zona del cuerpo y menos aún si lo hacen igual un finlandés, un sueco o un chino.

El mapa superior se obtuvo gracias a un experimento en el que participaron más de 700 personas. El profesor de neurociencia cognitiva Universidad de Aalto en Finlandia, Lauri Nummenmaa junto a varios colegas, realizaron cinco experimentos sucesivos en los que una muestra de 703 personas debían localizar en qué lugar de su cuerpo percibían el impacto de cada una de las emociones más básicas y otras más complejas. Entre las primeras contaron la ira, el miedo, el asco, la felicidad, la tristeza o la sorpresa. Entre las segundas, en parte constructo en parte naturales, aparecen la ansiedad, el amor, la depresión, el desprecio, el orgullo (en el sentido de sentirse orgulloso), la vergüenza y la envidia.

Situados ante una silueta humana en blanco, pidieron a los participantes que colorearan las zonas del cuerpo que se activaban más o menos mientras leían las palabras usadas para nombrar a cada una de las 13 emociones analizadas. Debían usar el rojo para las zonas de mayor sensación y el azul las de menor activación. Para el conjunto de emociones, comprobaron que la mayoría de los participantes (por encima del 73%) coincidían en las zonas coloreadas creando los mismos mapas de sensaciones corporales.

El conjunto de las emociones positivas, como la felicidad, el amor o el orgullo crean mapas sensoriales que se solapan, aunque algunos son más extensos que otros. En concreto, las dos emociones que más se sienten, casi recorriendo todo el cuerpo, son el amor y la felicidad (o alegría).

Sin embargo, las reacciones sensoriales a las emociones negativas no se solapan pero sí se muestran emparejadas. Así, los mapas de ira y miedo son muy similares entre sí, como lo son también el de la ansiedad con el de la vergüenza o el de la tristeza con el de la depresión. Sí se coinciden prácticamente los creados por el asco, el desprecio y la envidia.

En general, las emociones básicas -tanto negativas como positivas- activan sensaciones en el tronco superior. Allí es donde residen los órganos vitales y se inician procesos somáticos como el ritmo cardíaco o la respiración. En particular, la zona de la cabeza se ve golpeada por todas las emociones. Pero hay diferencias de intensidad según sea la emoción. Así, las extremidades superiores se hiperactivan con la ira o la felicidad y menos con la tristeza. Las emociones no básicas provocan una significativa menor respuesta corporal.

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