Nos han hecho adictos al móvil pero ya hay quien está diseñando cómo "desengancharnos"

Silicon Valley nos ha hecho adictos al móvil, esto es lo que defiende el pensador creativo Tristan Harris. Quien ha empezado una particular lucha para intentar cambiar las reglas del juego e intentar convertir los dispositivos móviles en objetos útiles y no meras máquinas de distracción.

¿Por qué Tristan esta tan preocupado por la distracciones de nuestros smartphones? Solo en España consultamos de media 150 veces al día nuestro dispositivo móvil. Según empresa Phone House el 42% de los usuarios españoles no pasa más de 60 minutos sin consultar las diversas aplicaciones (de índole social) que tenemos en nuestros smartphones.Hace ya dos décadas de aquel momento en que vimos por primera vez aquellos ladrillos, el Alcatel one touch easy o el mítico Nokia 3210. En aquel momento nadie imaginaba el poder que iban a tener los móviles en nuestras vidas convirtiéndose en nuestros inseparables compañeros de viaje. A día de hoy el 53% de los españoles sufre ansiedad o miedo si olvida el teléfono en casa.

Intentamos justificarnos diciendo que solo lo miramos cuando es estrictamente necesario, pero no es cierto. Nuestros dedos trastean con demasiada asiduidad sobre los iconos de Facebook, Twitter, Instagram, Gmail o Google Maps, entre otras muchas aplicaciones. ¿Quién no les echa un vistazo antes de dormir? ¿Y al despertar?. Es natural consultarlo cuando estamos en una reunión familiar, y ya tiene hasta nombre, el “phubbing” (término formado por las palabras phone y snubbing) que consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a su persona. Con esto no queremos decir que la tecnología solo se use o sirva para distraernos, pero si que es cierto que esta construida de tal forma que resulta casi imposible evitarlo. Por y para la mejora de esta nos encontramos con el trabajo de Tristan Harris. Este pensador creativo esta luchando contra las fugas de atención y mejorando la tecnología para que vuelva a ser una herramienta de provecho.

Para ello ha puesto en marcha Time Well Spent (tiempo bien usado), una bonita iniciativa para despertar la conciencia colectiva y darnos cuenta de la cantidad de tiempo que invertimos en el móvil. Según Harris, por contra de lo que muchos piensan sobre carencias personales, atribuye la obsesión por el móvil a como está construido el software. Todo está pensado para que dependamos de él.

“La urgencia de consultar nuestro teléfono es una reacción natural ante aplicaciones y sitios web diseñados para estar revisándolos de arriba abajo cuanto más tiempo mejor, y hemos perdido el control de nuestro vínculo con la tecnología porque esta ha mejorado su capacidad de controlarnos”.

“Vivimos en la economía de la atención, en la que los productos y las redes ganan a costa de nuestro tiempo, y lo que consiguen es que estemos constantemente distraídos”

Harris piensa, y no es el único, que las TIC deben estar al servicio de las personas y no convertirse en una herramienta para manipularnos y sacar beneficio de ello. Por ello, su proyecto busca devolverle integridad moral al diseño software, en resumen, quiere convencer al mundo tecnológico para que nos ayude a desconectarnos más fácilmente de estos dispositivos digitales.

¿Es posible crear esta sinergia entre el gigante tecnológico y los beneficios saludables para las personas? Si, el objetivo es crear productos útiles sin componentes “adictivos”, algo así como los cigarrillos sin nicotina. Según Harris estamos ante posiblemente la última oportunidad de recalcular el rumbo antes de que ciertas tecnologías nos empujen a un punto sin retorno.

El norteamericano no está solo en esta lucha tan particular, son muchos los compañeros de profesión que son conscientes de la dependencia de la nueva tecnología y abogan por un nuevo cambio de paradigma. Pero hasta que nazca esta nueva forma de smartphone, podemos empezar a realizar cambios en nuestro día a día como algunos consejos que nos da el mismo Harris.

Recomienda poner en vibración solo las notificaciones más urgentes, tener acceso a la cámara y a la alarma sin desbloquear el teléfono (para evitar caer en la tentación de abrir cualquier aplicación) o cargar el móvil fuera de la habitación, así no será lo primero y lo último que hagamos en nuestro día a día.

¿Te gustó esta historia?
¡Con un "Like" podrás ver muchas más!