Los problemas ambientales, la contaminación, el cambio climático y los desastres ecológicos son problemas globales que afectan a todas las sociedades en la actualidad. Están íntimamente relacionados con nuestra manera de producir, consumir y desechar los productos que generamos sin tener conciencia de sus consecuencias. El argentino Jerónimo Batista Bucher consciente de esta realidad, y con solo 18 años, creó una máquina que produce vasos biodegradables. Observando la naturaleza, Jerónimo ideó vasos biodegradables que después de ser usados pueden comerse. Además, la máquina puede activarse a distancia gracias a una aplicación.

“Me planteé un desafío y logré armar un espacio de innovación tecnológico que busca aplicar la ciencia para generar desarrollos con un impacto positivo en la sociedad y el ambiente. Y así, contribuir para que tengamos un futuro sustentable”, indica el joven.

Fuente: www.clarin.com

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En la planta alta de su casa de Olivos, Jerónimo tiene armada su máquina, llamada Sorui, que fabrica vasos completamente biodegradables para reemplazar a los de plásticos desechables y evitar la contaminación que estos producen. Diseñó y presentó el prototipo para ser admitido en el campamento científico organizado por la Fundación Ciencia Joven y la UNESCO.

“Veía todos los días en mi colegio cómo los tachos de basura que estaban al lado de los dispensers terminaban siempre desbordando de vasos descartables. A partir de esto fue que empecé a pensar en una solución. La máquina lo que hace es procesar una solución que desarrollé a base de extractos de algas y luego la ubica en un molde donde se solidifica. De esta manera se logran producir recipientes de un material que permite brindar las mismas funcionalidades que los vasos plásticos habituales, conteniendo todo tipo de bebidas incluso a altas temperaturas”, comenta Jerónimo.

Fuente: www.clarin.com

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Jerónimo se prepara para empezar dos carreras universitarias, Biotecnología e Ingeniería Electrónica, en la Universidad Nacional de San Martín. El interés de Jerónimo por la tecnología y la ciencia tiene varios años, ya participó en competencias que lo llevaron a Israel y a la India.

“En el prototipo hay un recipiente que tiene adosado en la tapa un motor, un barredor que hice imprimir en 3D, un calentador de inmersión y una válvula en el fondo que deja que la solución hecha con extractos de algas pase al molde”, explica Jerónimo.

Los vasos descartables que se usan en las oficinas tardan cientos de años en degradarse. Los vasos biodegradables, por lo tanto, no perjudican el ambiente. Incluso pueden fabricarse de sabores diferentes. Una máquina de café, por ejemplo, puede ofrecer un vaso con gusto a café. Se toma el líquido y se come el vaso sin producir desechos.

Fuente: http://tn.com.ar

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Por último, les dejo este vídeo desarrollado por Greenpeace. Me pareció una excelente manera de relatar esa parte irracional en nuestro modo de consumir. Nuestro actual estilo de vida no es viable con la preservación de nuestro planeta, ya que está basado en el continuo despilfarro, contaminación y mal uso de los recursos naturales.

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