Cuando la gente piensa en mala calidad del aire, las imágenes de un horizonte repleto de smog en Beijing nos vienen a menudo a la mente. Este tipo de imágenes de la ciudad de Beijing (y otras ciudades de China) con acusados episodios de contaminación han dado la reputación de tener la peor calidad del aire en el mundo. Pero lo cierto es que existe otro país con peor calidad del aire. ¿Sabes cuál?

Mientras que China aún tiene mucho trabajo por hacer, la segunda mayor economía del mundo ha hecho grandes progresos en la mejora de la calidad del aire. El año pasado, en el trimestre que terminó el 30 de septiembre China fue el mayor centro de inversión del mundo en cuanto a energías renovables se refiere, con más de 26.7 mil millones de dólares – el doble que Estados Unidos.

Un nuevo estudio realizado por Greenpeace muestra que estas inversiones están comenzando a marcar la diferencia. A través del uso de imágenes vía satélite de la NASA para medir partículas microscópicas, el estudio encontró que los niveles de partículas PM2.5 en China habían disminuido un 17% entre 2010 y 2015. En los Estados Unidos la caída fue del 15%.

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Esto son buenas noticias para China, pero no tanto para la India, país en el que la situación del aire ha empeorado. Los niveles anuales de partículas en suspensión (PM2) en Nueva Delhi fueron de 128 en comparación con los 12 en la ciudad de Washington, o los 81 de Beijing. El estudio establece recomendaciones para la India para frenar sus niveles de PM2, que incluyen un plan de acción para hacer cumplir los niveles máximos de contaminación en las plantas eléctricas de carbón y la instalación de sistemas de monitoreo de la calidad del aire en las zonas urbanas. China lanzó su propio plan de acción en el año 2013.

Trece de las 20 ciudades más contaminadas del mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2013, se encuentran en la India. Esto ha dado lugar a temores por la salud de los niños de la tercera economía más grande de Asia.

El uso de la tecnología de satélites para entender mejor el estado y el impacto de la contaminación del aire se ha vuelto cada vez más valioso para los climatólogos. David Crisp, investigador científico senior en el Jet Propulsion Laboratory, presentó los últimos avances y descubrimientos en la reunión anual de los campeones del mundo el año pasado.